Secret Wars y la locura creativa
Cuando Marvel anunció las Secret Wars, fue un bombazo. El cierre de Jonathan Hickman en Avengers y New Avengers iba a ser un evento con el nombre de lo que normalmente se considera el primer crossover de la compañía. La epopeya de las incursiones, los Todopoderosos y el Gran Destructor en un final por todo lo alto.
El problema llegó, para mí, cuando se empezó a anunciar lo que rodearía al evento. Las series regulares se irían cancelando paulatinamente para dar lugar a otras con conceptos algo rocambolescos. Así, diríamos adiós a Hulk, Amazing Spider-Man, All-New Captain Marvel, Thor… y diríamos hola a Future Imperfect, Amazing Spider-Man — Renew Your Vows, Captain Marvel & The Carol Corps, Thors…
Tenemos también series nombradas como eventos Marvel de años atrás: Planet Hulk, Civil War, House of M, Siege… ¿Qué era esto? ¿Qué sentido tenía? Mi miedo era que todo esto estuviese tan falto de lógica que no fuese coherente, que fuesen un montón de conceptos hechos para aprovechar el tirón de un megaevento. Que no hubiese chicha. Por suerte, me equivocaba.
La serie central
Ningún problema con el evento principal. Es lo prometido, y el mejor evento Marvel en años. Seguramente sea también un evento que verdaderamente cambie el panorama. En esto también rima con House of M, que provocó un status-quo que duró hasta Avengers vs X-Men. Hablamos de 7 años, en comparación a los breves (pero divertidos) 12 meses que duró Dark Reign.
La sinopsis es que el universo 616 (el clásico) y el universo 1610 (el Ultimate) han chocado debido a una incursión, un evento cósmico que destruye universos colisionando sus Tierras. Debido a las acciones de Doctor Doom, ahora solo existe Battleworld, un escenario conformado por distintos territorios rescatados de universos afectados por las incursiones. Cada región tiene prohibido cruzar sus fronteras con otras, son gobernadas por un Barón y responden ante su Dios: Doom.

Es así como se explica la existencia de las nuevas colecciones que se publican. No es un territorio por personaje, es un territorio por colección. No hay un solo Hulk, o un solo Capitán América. Y cada territorio, a pesar de vivir en un ecosistema común, es prácticamente un universo distinto.
Los tie-ins
Modificar de tal manera un universo, aunque sea solo mientras duren estas Secret Wars, permite a los autores recurrir a conceptos que normalmente pertenecerían a What if…?, otros universos o directamente ni recibirían luz verde.

¿Quieres un Capitán América gladiador acompañado de un T-Rex rojo en un planeta lleno de Hulks? Adelante. ¿Un grupo conformado exclusivamente por superheroínas? Ponte a ello. ¿Ponemos a Deadpool participando en las Secret Wars originales, las de 1984? Por supuesto. ¿Rescatamos a los Marvel Zombies, los encerramos al sur de Battleworld y los enfrentamos a una horda de Ultrons? ¡Demonios, sí!
Los autores se ponen a trabajar y se divierten. Y las cosas resultan frescas y divertidas y quieres más. Porque aunque tenía miedo de que fuese solo para aprovechar el tirón (que, no nos engañemos, también), los autores se han puesto las pilas para escribir buenas series aprovechando este momento en el que la locura creativa se convierte en la norma. Y resulta un soplo de aire fresco.
Porque cuando se anunció Marvel Now! y el baile de sillas entre autores, la cosa no cambió tanto. Dan Slott se arriesgó con Superior Spider-Man, y tuvieron más cabida series como Silver Surfer o Ant-Man, según se sucedían las distintas oleadas de la línea. Pero por lo demás, Bendis haciendo nada en Uncanny X-Men, Bendis haciendo nada en Guardians of the Galaxy, un vacío Indestructible Hulk de Mark Waid…
Obviamente hubo buenas colecciones, igual que ahora las habrá malas. He disfrutado mucho con Planet Hulk y A-Force, pero de momento me siento decepcionado con Ultimate End. Y aprovecho para reivindicar el Hulk de Gerry Duggan, que ha pasado de tapadillo y es una serie muy entretenida con un buen dibujo de Mark Bagley.
La diferencia con entonces es que ahora se ha adaptado el terreno a lo que los autores quieren contar, en vez de simplemente cambiarles de personajes pero mantenerles encorsetados en las mismas normas. Más libertad creativa. ¿O acaso esperábais alguna vez en vuestra vida encontraros con una serie llamada Mrs. Deadpool and the Howling Commandos?
En resumen, Secret Wars es terreno fértil. Lleva solo tres semanas, pero ya estoy muy contento con lo que ha ofrecido. Todavía quedan colecciones por publicar y quizá el resultado acabe siendo peor de lo que promete. Pero no será porque desde Marvel no lo hayan intentado. Bravo por la iniciativa.