CONFRONTANDO AL TIEMPO

Hoy me siento muy extraña. Me siento como no perteneciente al ritmo que lleva este mundo, aunque al mismo tiempo me siento un poco molesta por que me doy cuenta que soy yo la que elige seguir ese ritmo.

Esto de vivir con una nueva conciencia te hace tan responsable de todo lo que eliges, lo que en sabio silencio me podría decir que yo tengo la culpa.

“El inclemente tiempo”, me digo a mi misma. Pero el tiempo no es inclemente, lo que puede serlo es nuestra ignorancia desde la cual administramos por valor las actividades a realizar en ese tiempo.

¿Por qué confrontando al tiempo?, bueno, pues es para mí la forma de expresar en breve lo que más atinadamente es mi sentir con un título como: confrontándome con mis propias elecciones en la administración del tiempo.

Siento que el tiempo me invade rápidamente y al finalizar el día no me alcanza el tiempo de hacer todo aquello que me mueve a querer seguir viviendo por pasión; pasión, ese deseo ardiente o ferviente por algo o por alguien. Y es absurdo para el que me observa, pero para mí tiene tanto sentido.

Me encanta leer , me encanta escribir, me apasiona compartir con otros lo que conozco, me gustan muchísimo las ventas, disfruto intensamente el estar con alguna persona inteligente y valiosa, gozo comer bien y sano, me divierto con algún amigo o amiga, me fundo en armonía estando con mi alma gemela, me atrae mucho caminar sola, soy fan de las grandes y exitosas mentes. Y todo eso por nombrar solo algunas de mis principales fascinaciones en la vida.

¡Todo lo quiero lo más posible!

Pero no hay tiempo para todo. Y entonces siento que no tengo opción y siento que tengo que arrancarle horas a la actividad que no me apasiona tanto; dormir. Lástima que esa actividad sea una de mis necesidades fisiológicas más importantes y que para colmo, si no se satisface, afecta a todas mis demás actividades por la merma de concentración y memoria. Ahora empiezo a sentir que se asoma la razón por la cual me siento tan extraña hoy, y creo que es por experimentar uno de los sentimientos más debilitantes y el que más puede experimentar el ser humano. La impotencia. No poder.

No poder hacer, no poder vivir, no poder experimentar todo aquello que deseo, y si alguien no se siente así es porque aún no conoce todo lo que puede hacer. Sin duda existe cierta paradójica felicidad en el mediocre; si no conoce, no puede elegir. No sentirá la impotencia de querer hacer tanto.

Pero para los que nos hemos atrevido a conocer más allá de nuestros horizontes convencionales. ¡Ah, Qué grande es el mundo! , que te abre sus puertas para que lo conozcas todo. Y hoy más que nunca entiendo al grado de justificar el que existan varias vidas para una persona, pues una no alcanza para tanto. Y aun sabiendo que hay otra vida debería de calmar esa sensación de querer hacer tanto. Pero es que los placeres de esta me atrapan queriendo vivirlos todos. Estamos condenados a elegir, solo que la condena se hace más grande para el más conoce. Pues es tan difícil elegir cuando tienes tantas opciones para ti.

Después me enfoco en lo que decido hacer en mi tiempo. Todos tenemos 24 horas al día, desde el presidente hasta el mendigo de la esquina y pasando por cualquiera. La diferencia solo estribara en lo que decido por prioridad de mis valores para hacer este mismo tiempo. Y después viene a mí una frase que acabo de leer en una de mis redes sociales que dice: ignoramos a los que nos adoran y adoramos a los que nos ignoran. ¿No es irónico?, en ese momento no pude ni parpadear y mi respiración se cortó pues esa frase me freno en seco de todo lo que estaba haciendo. Y de inmediato vino a mi mente mi familia. Quienes me adoran y yo el poco tiempo que les dedico. Y me doy cuenta de que quizá lo mal que me siento es porque no he agendado con prioridad lo que en verdad la tiene. Todo sucede en un tiempo perfecto, así que si tú eres una de esas personas experimentando una sensación similar a la mía te recomiendo que le des prioridad a lo que de verdad importa en tu vida, brindando así el tiempo necesario y justo.