Japón, segunda vuelta (IV)

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Aug 22, 2017 · 4 min read

Día lluvioso en Tokyo, de tiendas y a la Tokyo Tower.


Amaneció el día lluvioso. Por suerte teníamos el paraguas que compramos en Tokyo y chubasqueros, así que nos lanzamos a recorrer la urbe sin miedo.

La primera parada fue Shibuya tras un largo paseo en la línea Yamanote, disfrutando de ver a los tokiotas de todo tipo. Lo bueno de que lloviera es que no había nadie en la estatua de Hachiko y mis padres se pudieron sacar una foto tranquilamente.

Como no estaba el día para fotos, fuimos de tiendas por el barrio. Una parada obligatoria fue Tokyu Hands, una de mis tiendas favoritas de Japón y donde perdimos una cantidad ingente de tiempo disfrutando de ver todo un mundo de posibilidades del DIY. Y, evidentemente, cayeron unas cuantas cosicas.

Para comer nos dirigimos a la estación de Shibuya. Una cosa que distingue a las estaciones de tren y metro japonesas es que son lugares con restaurantes muy interesantes. En nuestro caso estuvimos barajando diferentes opciones y acabamos probando tempura, en un local atendido por dos mujericas muy mayores y muy simpáticas. Auténticas tokiotas de las de antes.

Nos quedamos con ganas de un café y dulce (en Japón no hay postres en los restaurantes casi nunca) y, estando en un lugar lleno de locales, entramos a una pastelería de la misma estación. Junto a nosotros había mesas con gente de diferentes estilos que también tenían debilidad por los pasteles.

Por la tarde, para aprovechar el atardecer, nos dirigimos a la Tokyo Tower. Construida en 1958, fue un símbolo del resurgir de Japón tras la Segunda Guerra Mundial. Claramente inspirada en la Torre Eiffel, le saca 10 metros y pesa poco más de la mitad, una muestra de lo que habían avanzado las técnicas de construcción.

Tiene varios niveles para observar las panorámicas de alrededor, con el último cerrado por estar siendo restaurado. En días muy claros se puede ver el Monte Fuji, y por unos minutos no vimos el sol coronando la cima.

El monte Fuji

Ya de noche, tocaba cenar. Fuimos a Shinjuku, que siempre digo es una especie de Tokyo en miniatura. Tiene grandes edificios de oficinas, centros comerciales, tráfico, zonas peatonales, tiendas diminutas… De todo.

Nos decantamos por Omoide Yokocho, el mismo entramado de callejuelas al que fui con Bea y donde sirven cerveza con yakitori. Tras pasear y cotillear los mini locales, entramos en uno al azar y nos mandaron al piso de arriba. Picoteamos algo de edamame, yakitori de carne, verduras… y refrescante cerveza japonesa.

Toda una experiencia cenar en estos locales. A continuación dimos un paseo por las calles de Shinjuku, entrando en algunas tiendas, incluyendo una zapatería donde compré unas botas estupendas. Me iban a venir de perlas para el invierno en China.

A pesar del comienzo del día lluvioso, le sacamos jugo y volvimos al hotel contentos y planeando el siguiente día en Tokyo: ir a visitar a mi tía abuela Fermina.

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Expat in Nanjing

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