La jauria.

En aquel momento no teníamos idea lo que estábamos haciendo.
El componente principal de la tinta eran nuestras lágrimas.
Esa creatividad salía de la necesidad y del afecto.
Todo desde cero, con todo y todos en contra.
Fue el trabajo más duro, sucio, mágico y romantico.
Todo se fue dando natural y fue muy instintivo.
El sentido vino después.
Somos la resistencia.
Y lo mejor que tenemos es que seguimos siendo iguales.

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