Las relaciones audiovisuales.

Puede ser este encuentro, la primera o la última escena de una película.
Le dije.
Y se sonrojo.

Puede ser también que sea una película sin secuelas.
Me dijo.
Y no me sonroje.

Le propuse salir a filmar por el simple hecho de crear contenido fílmico.
Me explico su limitación de crear sin una línea argumental que de un leitmotiv.

Le confesé que no tenía ni idea de teoría del cine, que simplemente quería realizar una actividad experimental a la que no habituo.
Me planteo que el hecho de tener una cámara en mi posesión, no me hace un cineasta, tener la herramienta no me hace dominar el oficio.

Le insinúe con mucha sutileza que todo su manual de estilo fue la resultante de una sumatoria de transgresiones a la escuela clásica.
Me respondió, sonriendo pícaramente, que siempre tuvo curiosidad por los relatos asincrónicos.

Atentando contra cualquier predicción y/o evidencia, la estructura narrativa desembocara en un final abierto.

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