Romance isleño.

Cartas de amor atesoradas, que llegaron a su destino.
En teoría, habían cumplido los objetivos de su viaje.
Pero existen corazones que todavía, aún laten.
Ese tiempo que vivimos juntos aún sigue vigente.
Sus ojos color esmeralda me alumbraron con su esplendor.
Fueron mi primera luz del día y mi última luz de la noche.
Son para mí, la respuesta del primer amor y de la última pasión.

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