Historias del Metro — 01
Saliendo del trabajo decidí tomar el metro, algo que no hacía hace mucho tiempo. Me dirigí a la estación Central. Sabemos que la zona no es muy bonita ni segura pero, no es la primera vez que ando de noche por las calles de Monterrey, sé que tengo que ser precavida. Pero cuando un señor me empezó a chiflar y a gritar “mamasita” y otras cosas que no entendí, me dió un tremendo coraje. Pero bueno, no te detienes para echar pleito, sólo caminas más rápido, tratando de minimizar el incidente.
Esperando en la estación, sentía como un grupo de chavos me miraban (y miren que yo no soy agraciada, parezco mago, nada por aquí, nada por allá… ) y hacía mucho frío, estaba muy tapada como para que en verdad estuvieran “viéndome” algo… No entendí. Pero escuchaba que entre ellos hacían comentarios y el típico “tsss” (así como los bistecs en el asador). Comencé a sentir miedo. Traté de explicarme a mí misma el por qué, si estaba dentro de la estación vigilada por guardias. Durante la prepa y la universidad salía muy tarde de clases y como ya estaba “acostumbrada” a eso, cargaba con mi gas pimienta. Pero, hace mucho que no me sentía así de insegura en la calle. El coraje que sentí en un principio, se había convertido en miedo, comencé a pensar que en verdad estaba indefensa, y esos fulanos podían hacerme algo. Llegó el Metro. Abordé y los perdí de vista. Al bajarme, la paranoia creció por pensar en que pudieran seguirme. Después del miedo, sentí tristeza. ¿Porqué las mujeres tenemos que sentirnos de esa manera? Nadie me agredió, nadie me tocó, y me sentí terrible. Ahora, imagino el terror de todas esas mujeres que realmente han sufrido algún abuso.
Personas malas y buenas hay en todo el mundo. La cuestión aquí es que no debería ser normal tomar como algo bueno un “piropo” (porque seguramente hasta este punto, esa gente piensa que es un halago), esto tema de educación y empatía con los demás seres humanos.
Quiero pensar, que si ellos supieran el miedo que yo tenía, no hubieran dicho las cosas que dijeron. En fin, cada día voy perdiendo un poco la fé en la humanidad, y me pregunto, ¿qué puedo hacer yo para que estas cosas ya no pasen tanto?