Carta a La Sele


Querida Selección Nacional:

Haber llegado hasta acá parecía un sueño, pero es que gracias a ustedes, desde hace semanas vivimos en un sueño del que nadie quería despertar. El camino tampoco fue fácil. Muchos dicen que todo se originó un 22 de marzo con un partido en Denver. ¿Quién iba a decir que la forma en que intentaron humillarnos y aplastarnos bajo la nieve nos iba a convertir en un monstruo imparable que dejaría al mundo boquiabierto?

Llegamos a un grupo de la muerte donde nadie esperaba que nos convirtiéramos en la muerte, donde a nivel internacional se nos tuvo lástima. “El que le mete más goles a Costa Rica pasa” (y así fue, Uruguay nos metió uno). Pero acá también fuimos incrédulos. Acá también dudamos, y jamás nos pasó por la mente el desempeño histórico que iban a tener.

El sábado Costa Rica se despertó de ese sueño con una tristeza nostálgica, con una sensación agridulce de saber que aunque ya no estamos, ¡nos fuimos invictos! El mundo ahora nos conoce, y nunca más nos va a subestimar. A ustedes, a La Sele que nos hizo tocar el cielo y hacernos sentir enormes, solo queda decirles: ¡GRACIAS!

Por salir como los grandes, encabezando un grupo de ex-campeones mundiales. Por darnos la esperanza, después de meterle tres goles a Uruguay. Por darnos una alegría incomparable, después de meterle un gol a Italia. Por repetir la historia un 20 de junio, como en Italia 90, y convertir ese día en una fecha mágica. Por darnos el orgullo de jugarle de tú a tú a Inglaterra, y el honor de clasificar de primeros a octavos de final, a pesar de que pocos creyeran en ustedes. Gracias por obligarnos a abrir los ojos y darnos cuenta de lo grandes que podíamos ser. Por ponernos a soñar. Al final, los muertos fueron otros. Pasamos de primeros y no hubo lugar donde esta imagen no fuera noticia.

Gracias por hacernos sufrir en el partido contra Grecia, para luego darnos esa felicidad y ese sentimiento de no querer cambiarnos por nadie en el mundo. Por sacarnos las lágrimas y llevarnos a cuartos de final por primera vez en la historia de este país. Ya con eso, estábamos satisfechos. Ya con eso, era como si ustedes fueran campeones. Ya con eso, Costa Rica se volvió loca.

Pero ustedes fueron por más. Nos dieron el honor tan grande de jugarle a una Holanda que venía con todo, y que logró pasar a duras penas. Una Holanda que ocupó dos porteros para sacar al Matagigantes. Gracias por ponérsela difícil y por lograr lo que ningún otro equipo había logrado en este Mundial.

Eso es lo que más nos enorgullece. Gracias por creérsela. Por no intimidarse ni sentirse menos que nadie. Por darlo todo y seguir con el corazón cuando el cuerpo ya no aguantaba. Por ser un ejemplo para todos nosotros, de perseverancia, de determinación y de entrega. Por tener los pies sobre la tierra y ser humildes ante todo. Gracias por demostrar que no son solo deportistas con un gran talento, sino que son personas con una calidad humana inmensa. Por apoyar causas justas e importantes. Por ser un ejemplo para la niñez de este país. Ustedes se imaginarán lo lindo que se siente pasar a la par de un grupo de chiquitos jugando bola y que todos pidan ser Keylor o Joel o Bryan.

Gracias a todos, a los titulares y a la banca. Gracias por ser una de las selecciones con mejor defensa en todo el Mundial. Gracias Acosta, Myrie y Miller. Gracias Pipo González por ser un gladiador para recuperar la bola. Gracias Gamboa por ser una máquina incansable. Gracias Umaña por ese penal que nos llevó a la gloria. Gracias Duarte por ese golazo contra Uruguay. Gracias Junior Díaz por ser una muralla inquebrantable que hizo sufrir a cualquiera que intentara atacar por la izquierda. Gracias Francis y Cubero por sacarnos las lágrimas después del partido contra Grecia.

#LloreConmigoPapi

Gracias Celso por ser un maratonista, y por ganarnos el apoyo de la afición sueca. Gracias Bolaños por intentar derrumbar el muro defensivo del rival. Gracias Barrantes, Granados, Diego Calvo y Chiqui Brenes. Gracias Pemberton y Cambronero. Gracias Ureña por ese hermoso gol ante los charrúas. Gracias Yeltsin por salvarnos de un paro cardíaco más de una vez y recordarnos lo que destaca a los ticos de todos los demás.

https://vine.co/v/MUEbqHUB5gX

Gracias Joel por no caer, a pesar de todos los intentos del rival por quebrantar a uno de nuestros jugadores estrella. Ya sabés que te tienen miedo. Gracias por tener la forma de celebrar más noble y bella que yo he visto en la vida.

Gracias Bryan por hacernos gritar tantas veces, por darnos la alegría tan grande de celebrar un gol, una y otra vez. Gracias por jugadas como esta:

Gracias San Keylor Navas. Sos grande. Sos el mejor portero del mundo. El héroe de Costa Rica. Nuestros hijos y nuestros nietos sabrán de esta historia, y cuando pregunten “¿quién fue Navas?”, les contaremos con un nudo en la garganta sobre un portero de la selección de Costa Rica, que hacia que atajar una bola pareciera un arte. Les contaremos que gracias a Él pasamos a cuartos. Les contaremos de estas salvadas que son como de otro mundo…

Gracias Sabo, Heiner Mora, Oviedo y todos los que no pudieron jugar, pero que igual ayudaron a que llegáramos a Brasil. Gracias Sele por no olvidar a los que ya no nos acompañan.

https://twitter.com/Yeltsin_Tejeda/status/481157401715150848

¡GRACIAS, Pinto! Por creer en La Sele cuando nadie más lo hizo. Por su motivación, por poder ver la capacidad y las habilidades de cada uno, por convertir las debilidades en fortalezas. Gracias profe, porque usted siempre supo lo que hacía, aún cuando mucha gente habló paja y criticó su estrategia. Gracias por dejarlos callados, por llevarnos tan alto y por ayudar a que esta Selección se convirtiera en lo que es hoy. Ojalá pudiéramos tenerlo por mucho tiempo más… donde sea que se encuentre en el futuro, lo vamos a estar mirando. Lo que La Sele logró, junto con usted, no tiene comparación.

Y gracias a ustedes, fuimos uno solo. Nicaragua, Honduras, Guatemala, Panamá, El Salvador… Todos juntos apoyando a un país como hermanos centroamericanos que somos. Más allá de nuestras fronteras, ticos y no ticos alrededor del mundo vieron como ustedes se convirtieron en la revelación del Mundial. En todas partes supieron sus nombres, y se enamoraron de su forma de jugar, y se encariñaron con equipo y los apoyaron a muerte. Y el mundo volcó su mirada hacia Costa Rica y compartió con nosotros la historia, el orgullo y la ilusión.

Gracias porque cuando la FIFA intentó deslegitimarnos y hacernos pequeños, ustedes más bien se hicieron GIGANTES. Porque cuando nos robaron un penal, ustedes respondieron con este hijueputa golazo que los dejó callados:

Gracias por darnos esas celebraciones que aún nos ponen los pelos de punta. Gracias porque la unidad de grupo los hizo llegar lejos, porque para ustedes no hay egos ni figuritas, porque “existe el escudo que está en el corazón y no el nombre que está en la espalda”.

Por convertir a tanta gente que nunca había sido fiebre del fútbol y que ahora aprendió a querer al deporte más lindo del planeta, a sufrir, a reír y a celebrar en la fuente de la hispanidad. Ojalá que esta nueva afición no sea pasajera, porque como dice la canción de Gandhi, en Costa Rica el fútbol se celebra. En las buenas y en las malas.

Gracias, por permitirnos vivir todo esto, por poder gritarle a la pantalla, por los dolores de cabeza y por el llanto, y la ansiedad. Por esas ganas de usar la camisa de La Sele todos los días. Por ese impulso de salir corriendo por la calle gritando a todo pulmón hasta quedarnos sin voz: ¡VIVA LA SELE!

Pasarán muchos meses, y yo sé que todavía lo único que vamos a querer hacer es pasar viendo videos de La Sele todo el día, de esos goles, esos taponazos, esas jugadas que nos hicieron creer que cualquier cosa era posible. Yo sé que pasará semana tras semana y no lo vamos a haber superado. Pero es que ¿cómo vamos a superar el hecho de que estuvimos entre los ocho mejores del mundo? Y no solo eso, que caímos de pie y nos fuimos con honor y con la cabeza muy en alto.

Después del partido de Holanda, yo lloré como una idiota porque sentía que el sueño se nos iba de las manos. Todo pasó tan rápido… y ya, había terminado, ahí se esfumaba nuestra jornada mundialista de ensueño. Yo creo que ya nos habían acostumbrado a ganar. Pero es que tal vez olvidaba que Costa Rica sólo ha estado en cuatro Mundiales en toda su historia. Olvidaba que Alemania no gana un Mundial desde Italia 90, Argentina no pasa de cuartos desde hace 24 años, y Holanda nunca ha ganado la Copa del Mundo. Olvidaba que ustedes apenas están escribiendo las primeras páginas de una historia que va a dejar huella, y esta historia va para largo.

Este Mundial no va a ser la última vez que ustedes nos inunden de emociones y nos llenen el pecho de orgullo y alegría. Ahora la meta es Rusia, y La Sele va a seguir haciendo historia. La muerte quedó con hambre…

Por todo… ¡GRACIAS, Sele!

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