
No sé si les pasa, pero yo estoy harto de escuchar hablar a esos diputados ultra-conservadores en el Congreso y que nunca haya una voz que los adverse. Ahí está Abelino, y Gonzalo, y Fabricio. Ahí estuvo el infame Justo Orozco y el charlatán Carlos Avendaño. A veces parece que Costa Rica fuera esa, y solo esa. A veces suena a que esos nos representan a todos.