El precio de la originalidad.

Sí, veo películas, las veo cómo las ven gran parte del mundo:En la sala de su casa, en el portátil sentado en el sillón, en el celular cuando no se puede dormir o con un TV conectado a Netflix o a alguna otra plataforma de streaming, veo películas de todas las épocas y de todos los géneros, aunque no tanto de terror cómo me gustaría, pero aún así veo películas como todos ustedes, y como todos ustedes la mayoría de las veces sin pretensión alguna (excepto cuándo voy a ver las de Nolan) pero hay algo en la mayoría de películas que he visto, que (aún no encuentro la razón) me molesta, y lo que me molesta es que derivan de algo ya creado, sea un libro, una noticia, o un videojuego, u otra película (si, los conocidos “Remakes”) la originalidad cómo la entiendo yo, parte de algo netamente creado a partir de cero; por supuesto no pasó por alto el insumo principal de la mente creadora, insumo que es la vida misma, pero dotada de cierto halo de misticismo, y acciones que realizan personajes ordinarios en contextos extraordinarios, o personajes extraordinarios en contextos ordinarios; no sé últimamente siento que todo está inventado y que cualquier noticia que medio impresiona se merece un lugar en el celuloide (¿o debería decir en los sensores?)…por supuesto vivimos en una época en que cualquier persona puede contar una historia y adornarla con su visión particular; pero la abundancia de historias no significan historias de calidad, el acceso a las cámaras no significa que cualquiera cuente con la capacidad de contar una historia, cómo bien lo dice David Lynch en el documental “Side By Side”:

“Everybody and his brother has a piece of paper and a pencil. How many great stories have been written on that piece of paper?” he asks. “Now the same thing is going to happen in cinema.”

Lo que quiere decir básicamente es que hace siglos existe papel y lápiz y eso no nos hace escritores..

Lo único malo de ésta abundancia es que es más difícil enfocarnos en lo de nuestro interés(o posible interés), porque al igual que los electrodomésticos en éste momento cuándo se hacen más películas, pero de por calidad, y soy devoto (no creyente) de que la calidad es originalidad.

Si ya sé, la originalidad no existe, muchos pondrán (podemos) citar grandes artistas (de pintura, de la música, del cine, de la escritura) y sin duda encontraremos muchas similitudes de tal obra, con tal otra obra, o de tal estilo con tal otro estilo; si, es verdad, la originalidad parece un espejismo… o hay modos de ser original, copiando como lo dice Austin Kleon en su “Steal Like A Artist”.

Pero esto no basta no tengo nada contra la copia mientras sea original; el hecho Absurdo de que los guionistas que tienen el poder no se esfuercen, o que los productores, y directores con las grandes y originales historias no las hagan llegar a la audiencia, habla mucho de lo poco que importa la innovación en un industria con tanto poder, por supuesto la industria responde a fines económicos…pero ¿sería mucho pedir algo (más) de originalidad?