Sailor Moon y las chicas mágicas.

Uno de los common trope en la cultura popular es la presencia de las Mahou Shoujo o “chicas mágicas” en los programas de anime.

Originalmente vistos como programas orientados a público femenino, el mercado — y el patriarcado que lo maneja— rápidamente generaron un efecto similar al que hay con la cultura de las idols para captar un público mixto.

Comienzos

Es interesante ver el recorrido que hicieron las magical girls hasta lo que son hoy en día en su etapa de deconstrucción.

Si bien la idea de outfits lindos en chicas lindas con mascotas tiernas es uno de los elementos que formó la cultura de lo kawaii, el desarrollo del concepto de cuteness tuvo un largo proceso de pulido hasta que se pudo observar el aparente contraste que hoy hay con Occidente.

(Nendoroid japonés vs Funko estadounidense)

¿Bewitched la primera Mahou Shoujo?

Es interesante remarcar que el origen de las mahou shoujo está inspirado en la famosa serie estadounidense de los años 60' Hechizada.

(Hechizada, en inglés)

El programa se llamaba Mahou Tsukai Sally (1966) en donde una niña llamada Sally era una bruja intentando vivir una vida de mortal, exactamente como en Hechizada. Ahí aparece un elemento que tomaría vital importancia en el futuro: la transformación. En el caso de Sally todavía era bastante simple y para nada relevante.

Luego le siguió la serie Hana no ko Lunlun (1969) que estaba situado en un ambiente más europeo y su superpoder consistía en tener el outfit indicado para cada ocasión por lo que fue mejor aceptado en el público occidental por su similitud con la Cenicienta y otros contenidos que ya estaban consumiendo en la época.

A partir de encontrar el nicho que le permitió entrar en intereses occidentales, empezaron a salir muchísimas series producidas por Toei que fueron colocando elementos que conformaron hoy lo que es el género de Mahou shoujo. Para ese entonces, y bastante tiempo después, el género era siempre producido por Toei Animations, por lo que se trataba más bien de una franquicia.

Su relación con los objetos

Mahou Tsukai Chappy (1972) introdujo el primer báculo mágico combinando el bastón de porrista conocido en los medios occidentales con el concepto de varita mágica que usarían en shows como Sailor Moon y Sakura Card Captor.

(Llave que guardas los poderes de la oscuridad)

Con esta introducción comenzaron a aparecer una serie de elementos que afianzarían la relación directa que hoy hay entre la promoción de productos y los shows en sí.

Para poder ampliar el mercado aún más, el programa Cutie Honey (1973) comenzó a tomar elementos del Shonen y mezclarlos con el de Shoujo para poder seducir un público masculino. Entre peleas del monstruo semanal y escenas de acción, el elemento que más atrajo a los varones fue la primera transformación en la cual mezclaban la morfisis conocida de los Sentai Kamen (Power Rangers) con la desnudez de la secuencia que evolucionaría más adelante en un trope propio de las Mahou Shoujo.

A partir de la misma época, el show Majokko Meguchan (1974) siendo Majokko un sinónimo de Mahou Shoujo funda el nombre que tendrían los subsiguientes programas e introduce fuertes elementos que más adelante comenzarían a desarrollarse.

Por empezar diseñaron una heroína tomboy, — previamente todas las chicas eran “femeninas y dulces” — incorporaron un rival, fundaron las Dark Magical Girls — que darían lugar a personajes como Bellota o Raven — y también incluyeron un personaje que es realmente malvado. Antes había una percepción de que las jovencitas no podían manejar esas cosas. Así también comenzó el lamentable fanservice. A su vez, se intentó empezar a tratar temáticas un poco más serias como abuso doméstico, relaciones extramaritales, drogas y hacer que la heroína pierda batallas con consecuencias graves como muertes, heridas y humillaciones.

La combinación de las dos series dieron lugar a las Magical Girls guerreras que conocemos hoy en día.

La transición entre los programas que conocemos hoy y el estilo más naif fue introducido por Magical Princess Minky Momo que además fue el primer programa de Shoujo que utilizó el método de banco de imágenes para ahorrar tiempo en producción y poder reutilizar ciertas secuencias. Gracias a esto, la transformación duraba al rededor de 23 segundos y era utilizada reiteradas veces.

Este anime comenzó con un estilo inocente en el que la transformación hacía crecer en edad a una preadolescente con un espejo mágico que por supuesto salió a la venta junto con muchos otros productos. Por otro lado, el final de la serie dió el pie para que nuevas generaciones de Mahou Shoujo puedan permitirse temáticas más oscuras ya que al cancelar el show hicieron que la protagonista muera atropellada por un camión. En serio.

Para terminar de dar forma a ciertas estructuras, el estudio Pierrot que había lanzado varios shows de Mahou Shoujo decidieron sacar Majokko Club Yoningumi, una película crossover en donde todas unían fuerzas.

Finalmente, si unimos todos los elementos de un escuadrón de chicas mágicas que tienen transformaciones largas y bastones junto con elementos de acción de la década perdida de Japón — luego de la caída de la explosión económica — llegamos a 1991 y a Sailor Moon.

El show utilizó arquetipos del género de acción y el género para chicas con resultados explosivos tanto en Occidente como Oriente, generando ventas millonarias de productos.

La caída de la masculinidad

Para poder entender un poco el avance de chicas entrando en acción, es importante entender el contexto socio-cultural que permitió que una idea de este estilo pueda prevalecer en un mundo que todavía tenía consumos culturales sumamente machistas.

Hacia el comienzo de la década del 90' Japón sufrió una desaceleración en su economía luego de casi 40 años de prosperidad económica dando lugar a la Década Perdida Japonesa o ushi nawareta juunen. El prolongado período económico glorioso que Japón tuvo a partir de su posicionamiento en la economía global como uno de los principales productores de tecnología a partir de la década del 50' habían logrado un gran bienestar en la población que lo postuló como modelo a seguir en materia de países en desarrollo. Finalmente, su economía llegó a una burbuja de crecimiento en la década de los 80' que tuvo que explotar para dar comienzo a un periodo lento, de reestructuración empresarial, desempleo y una gran ansiedad sociocultural.

Este sentido de desubicación y aparente desconfianza nacional dió lugar a un gran cambio en materia de valores sociales. Estos valores se venían gestando previamente pero recién comenzaron a estar lo suficientemente articulados para formar parte del dominio público. Gracias a la puesta en debate, muchísimos conceptos sobre materia de género dieron lugar a un gran cuestionamiento de la figura masculina. Los cambios económicos y el desempleo dieron lugar a una visible castración en los hombres desempleados que anteriormente eran percibidos como oficinistas de clase media proveedores. La caída del concepto de “hombre que trae el pan a la mesa” se manifestó en el surgimiento de nuevas masculinidades que hasta el día de hoy se perciben en Japón, viendo la distinción entre padres similares a Samurais de Kurosawa e hijos andróginos más parecidos a personajes de anime y idols.

Lo kawaii como respuesta

Ahora que el concepto de masculinidad ha caído es el turno de las chicas para manifestar su rol en la lucha contra el crimen y su forma de posicionar su rol fundamental como sostén en la familia. Obviamente también de la mano de varios productos para vender de a montones y ya que cayó el ideal masculino inventar un ideal femenino.

Las breves apariciones de los hombres en la década de los 90' son por lo general mucho más andróginas o tienen un rol secundario, como el padre de Sakura o Tuxedo Mask con su asociación con las rosas y ser el “caballero en apuros”— demostrando así que un hombre no siempre es fachero y rudo, sino que también puede ser hermoso o vulnerable— .

(Se puede ser hermoso y heterosexual al mismo tiempo, no sé si sabían.)

El rol que tienen las heroínas está fuertemente intercalado con el previo arquetipo de super héroe — previamente presente en los varones — que debe mantener en balance su vida pública de su vida privada, teniendo que cumplir con obligaciones y responsabilidades.

A su vez para mantener la idea de Mahou shoujo en conjunto con las responsabilidades propias de la adultez, se concentraron en realizar transformaciones que realcen la pureza y lo naif que lo contrasten. Esta exploración les permitió dar a los japoneses un salto circunstancial en el esfuerzo creativo de lo que implica ser lindo y tierno.

(Squad goals)

Ahora las transformaciones pasaron a durar casi 40 segundos y los productos en venta se fusionaron fuertemente con el concepto de idol japonés y posteriormente coreano. La manera de mercantilizar también captó elementos objetivizadores y los desarrolló a un nivel tan extremo que encarnaron el equivalente Barbie de muchas adolescentes japonesas como modelo a seguir en cuanto a valores estéticos.

Por supuesto, los trajes de Sailor Moon son una transformación del uniforme seifuku japonés para realzar la característica inocente. En contraste, las villanas son mujeres adultas más seductoras y con una apariencia menos naive .

El término “sailor moon” se origina en el mito popular japonés que hay un conejo en la luna cocinando. La protagonista Tsukino Usagi es un juego de palabras de Tsuki no Usagi que significa “Conejo de la luna”. La traducción le puso el nombre Serena para que al menos tuviera algo que ver con la luna.

Traducciones occidensas

Lamentablemente las traducciones también conllevaron censura, un ejemplo es la relación entre Sailor Neptune y Sailor Uranus que en realidad eran pareja pero las traducciones se cambiaron para que fueran primas.

No sería la única vez que las relaciones homosexuales se modificarían para el público occidental, en el que por ejemplo, censuran muchos momentos entre Yukito y el hermano de Sakura.

Lo que siguió

Finalmente luego de la popularidad de Sailor Moon, el género se saturó a tal punto que comenzó a deconstruirse y reversionarse en diferentes modos:

  • Lo neo-clásico que trajo de vuelta ciertos conceptos y valores de la primera oleada de Mahou Shoujo pero con elementos modernos. Sakura Cardcaptor es el principal exponente.
  • Las Magical Girls Warriors en donde se concentran principalmente en la acción y casi se orientan a un público masculino — es decir que habría más fanservice y gore —
  • La Mahou Shoujo deconstruida que literalmente previene o destroza todo estereotipo previamente construido con su principal exponente Puella Magi Madoka Magica que es a las Mahou Shoujo lo que Neon Genesis Evangelion a los Mecha.

La deconstrucción incluso permitió shows como Binan Kōkō Chikyū Bōei-bu Love! o Kore Wa Zombie desu ka? donde las Magical Girls pasan a ser Magical Boys.

The Man in the High Castle

(Azucar, flores, muchos colores y báculos sagrados)

¿Alguna vez escucharon hablar del libro de Philip Dick en el que básicamente se presenta un universo paralelo en donde los nazis ganaron pero el mundo entero es japonés porque la cultura japonesa era más rica simbólicamente y por lo tanto más influyente que la germana? Bueno.

La influencia de las Magical Girls nos dejaron joyitas en la animación y elementos en la programación en general occidental de a montones.

Jem fue lanzado como competencia a Barbie de parte de Hasbro, utilizaba transformaciones y vivía una doble vida que oponía su vida pública con la vida laboral de la protagonista.

Ben 10, Shera y He-man muestran transformaciones. Las Chicas Superpoderosas son un claro ejemplo, o Star vs the forces of Evil es literalmente una Magical Girl con un báculo mágico como el de Sailor Moon.

Finalmente, la influencia llega a lugares tan lejanos como la música con las idols y su aparente búsqueda de aprobación de un público de consumo masculino que exalta rasgos derivados del concepto de cuteness.

(Jennie, de la banda de kpop Blackpink)

Las repercusiones tanto en el público general como en los mismos artistas que siguen esta estética y la estrategia de mercado que seduce fanáticos varones que quieren objetivizar a sus ídolos lentamente se están interponiendo en la libertad de narrativa de los géneros.

De todas formas, han nacido distintos ejemplos que señalan la problemática o la parodian como el subplot de Perfect Blue de Satoshi Kon o Kangoku Gakuen poniendo un fanservice tan exagerado que funciona doblemente como “darle lo que quieren” y al mismo tiempo ironizarlo.

En fin, es interesante ver cómo tantos elementos pueden encontrarse en géneros tan impensados y cómo la caída de ciertos ideales dan lugar para el nacimiento de nuevos conceptos.