Dominación, emociones y mucha piel

Crédito: Plateanet

Autor: David Ives /Director: Javier Daulte/Adaptación: Fernando Masllorens y Federico González del Pino/Intérpretes: Carla Peterson, Juan Minujín/ Supervisión de sonido: Pablo Abal/ Iluminación: Matías Sendón/Vestuario: Ana Markarian/Escenografía: Alicia Leloutre/ Asistentes de dirección y Stage Manager: María Garaventto/Puesta en escena y dirección técnica: Jorge H. Perez Mascali/Sala: Pablo Neruda, del complejo Paseo la Plaza/Funciones: los jueves, viernes y sábados a partir de las 20.00 y domingos a las 19.00/Duración: 95 minutos/ Opinión: Muy buena

Es una noche de tormenta, hace frío y no queda un “alma en la calle”. Una actriz llamada Vanda (Carla Peterson) se presenta en una sala de ensayos para lograr el papel principal de Venus en piel, una obra dirigida por Tomás (Juan Minujin) e inspirada en la novela romántica del siglo XIX de Leopold von Sacher-Masoch, escritor considerado el “padre” del masoquismo. Vanda induce al director para que le tome una prueba, que luego se irá convirtiendo en un ida y vuelta de poder, seducción y misterio.

Venus en piel se estrenó originalmente en el teatro Classic Stage Company de Nueva York en 2010. Un año más tarde llegó al circuito de Broadway en el Manhattan Theatre Club. Fue el espectáculo más producido en Estados Unidos durante la temporada 2013–2014.

El autor de la obra es David Ives, actor y escritor norteamericano ganador del Premio Charles MacArthur a Mejor Nueva Obra o Musical. La dirección está a cargo de Javier Daulte, ganador del premio ACE de oro 2012 y Konex de Platino al Mejor Director de la década, que propone un trabajo fiel a su estilo de comedias dramáticas, con situaciones cargadas de tensión y diálogos rápidos, concisos y creíbles.

La dupla de actores se complementa y realizan un trabajo notable. Peterson, ganadora de tres premios Martín Fierro, parece tener una energía extra y es aplaudida durante el transcurso de la obra por sus gesticulaciones exageradas pero simpáticas. Su personaje es sensible a las críticas, inestable por momentos y con diálogos cargados de humor, ironía e euforia. Además, hay que destacar que se mueve correctamente por toda la superficie del escenario.

Minujín, actor polifacético que está presente en cine, teatro, televisión y publicidades, se “pone en la piel” de Tomás, un joven director que es de “pocas pulgas” y tiene el ego “por las nubes”. Él escucha, observa atentamente y analiza a Vanda. Es importante prestar atención en como actúa con todo el cuerpo y la empatía que genera con el público por lo real y espontáneo de su interpretación.

Carla Peterson y Juan Minujín en escena. Crédito: Complejo Paseo la Plaza

La función tiene una sola escena y no hay transiciones. Los espectadores están siempre atentos a los diálogos de la dupla, se ríen de la situación tragicómica, aplauden las críticas del personaje Vanda sobre la sociedad actual y por momentos piensan que están viendo una escena real de la vida cotidiana.

Hay un gran trabajo de escenografía de Alicia Leloutre, que recrea parte de un auditorio de color madera oscuro con detalles de puertas, escaleras y ventanas. Una lámpara de araña gigante caída cubre parte del escenario y además toma relevancia un diván característico del siglo 20. Por otro lado, un efecto de rayo aparece en los momentos de tensión. Con respecto a la iluminación, es interesante y novedoso como los actores hacen de operadores de luces e interactúan encendiendo y apagando las lámparas y reflectores que tienen a su alcance.

Es una experiencia llena de emociones, distinta, transgresora y provocadora que busca introducir al espectador en el mundo masoquista de Leopold Von Sacher-Masoch.

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