Cuento Ontologico
Existir
En el tiempo antes del tiempo, cuando todavía no había cosas, se encontró Existir.
Sin embargo, en aquel entonces, Existir no sabía nada, ni si quiera sabía qué era. Y mucho menos qué hacía.
Pero ¿cómo podía ser Existir si no sabía ni que es eso?
Sencillamente no podía.
Es así — y es por eso — que Existir se dio cuenta de qué hacia y es entonces cuando decimos que comenzó a ser Existir.
Lo que Existir hace y lo que Existir es son lo mismo pues los que hace es ser y también es ser.
En otras palabras para saber que era (o qué es) comenzó a existir.
Existir I
En el tiempo antes del tiempo, cuando solo había una cosa, solo se encontró Existir.
Mas no había nada más. Existir, aunque sospechaba que era, no sabía exactamente qué es lo que hacía.
Así entonces, Existir pensaba: “creo que soy, pero ¿qué hago?”.
Pero no encontraba una respuesta; pues para saber que somos (o qué hacemos) necesitamos observar como afectamos lo demás.
Por lo tanto, al ser lo único que había, Existir no tenia manera de asegurar que existía, no podía observar si al moverse algo cambiaba. No podía afectar nada, pues no había nada que afectar. Y de esta manera, ¿cómo saber si uno está ahí? ¿Cómo saber que es lo que hace uno?
Existir no tenía en que reflejarse, ni nada que pudiera afectar, tocar, mover, ni si quiera romper… No había manera posible de darse cuenta de sus efectos en cualquier otra cosa. “¿Existo en realidad?” se preguntaba Existir.
“No hay nada que afectar” se repetía Existir a si mismo… ¿o si?
Después de todo, recordó Existir, estaba Existir.
Así Existir cambió lo que hacía, pero como lo único que hacía era existir, solo pudo cambiarlo por dejar de existir.
Y así, Existir dejó de serlo.
Y luego, Existir volvió a hacerlo.
Y otra vez, dejó de Existir para luego volver a ser.
Pero esta vez observó como cuando volvió a Existir algo cambió. Se notó una diferencia.
Es así — y es por esto — que se dio inicio al Tiempo; pues con este Existir podía dejar de ser y luego volver a hacerlo, simplemente en diferentes momentos.
Y es así como Existir pudo confirmar su existencia, notando como era en Tiempo en dónde se quedaba una marca de lo que Existir hacía; solamente que para que esta marca fuera evidente era necesario generar un contraste, y por ahora la única manera que Existir tenía para hacer esto era dejando de hacer lo que hacía, dejando de Existir.
Y así Existir se convenció de que estaba… en algún Lugar; intercambió una eternidad de quizá Existir, por un Tiempo de definitivamente hacerlo.
Y ahora, que ya habia cuando, Existir se preguntaba: “Pues soy Existir, y mi actividad es serlo a ratos, pero ¿En dónde?”