Diversidad e inclusión y enfoque en personas

César Campos
Aug 8, 2017 · 4 min read

En los últimos años, uno de los buzzword que más se repite en la industria es “diversidad”, seguido muy de cerca de “inclusión”. Que se repita es sorprendente en una industria acostumbrada a cambiar de framework favorito cada año y que es especialmente fanática de nombres extravagantes/llamativos/divertidos. ¿Y por que no? Es un tema transversal que ha estado calando en la cultura mainstream desde hace tiempo, es lógico que se generen conversaciones y lleguen ideas nuevas desde la sociedad al interior de empresas o industrias completas.

En el hemisferio norte, la verdad es que es un gran Tema para la industria TI. Junto con el uso de energías renovables (donde las Grandes de la computación han prometido reducir sus emisiones incluso por debajo de las metas de algunos países), hay una intención de promover la diversidad. Y es que, al menos en Silicon Valley, la situación si da para problemas: Google esta en la mira por pagar menos a mujeres en cargos similares que hombres, Facebook esta cumpliendo lo que se prometió a si mismo y ha mejorado su diversidad en el último reporte.

¿Y por qué nos debiese importar lo que hacen en el norte? Independiente de las opiniones personales al respecto de la diversidad, lo cierto es que a los Hombres de Negocios les encanta copiar ideas que funcionan, las que tienen poco riesgo. Y Facebook, Google, Apple et. al estan funcionado. Y lo están haciendo mientras se cambian a energías renovables, haciendo que cabras poden el pasto, mientras tienen piscinas para sus empleados, mientras trabajan a distancia, con mejores condiciones de paternidad para sus empleados y mientras aumentan la cantidad de minorías(sexuales o raciales) en su fuerza laboral. Si eso no es una señal de las cosas que pueden funcionar, entonces la verdad no se que podría ser.

Entonces lo siguiente es obvio para implementar el sistema en Chile, ¿no? Metamos más mujeres, más minorías y veamos como cae dinero sin hacer nada distinto.

Ahora, programen algo como Facebook

La realidad no es tan fácil. Y la razón es tan simple como odiosa: Los cambios cuestan. Y en este caso cuestan más que dinero: cuestan tiempo y cuestan cambios en la cultura. Y así se nota, una publicación interna de Google salio a la luz esta semana y demuestra todos los problemas que trae tratar de cambiar una cultura.

Dentro de los temas que trata (y que han sido refutados por personas más capaces que yo), hay uno que me quedo resonando y que básicamente dice: “las capacidades que permiten enfocarse en las personas son capacidades femeninas y no son prioridad en ingeniería”. Y lo grave es que es condensado en esa frase hay 2 prejuicios falsos que he visto desde la universidad. El primero, que la mujeres no sirven para la ingeniería y el segundo, que las habilidades blandas no son necesarias en un buen ingeniero.

El primero, en mi experiencia personal, es falso. Personas más aptas pueden dar mejores argumentos, pero en mi experiencia personal… Mientras estaba en la universidad, las mejores notas eran en muchos casos para compañeras, postgrados, egreso y titulaciones en los tiempos correctos, todas muestras de que académicamente son capaces, y desde que salí, he tenido la suerte de compartir con excelentes ingenieras y estudiantes. La Universidad de Chile en su Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, mi alma máter, tiene cupos especiales para mujeres y cumplen su objetivo, nivelar la cancha y reforzar un circulo virtuoso: más ingenieras visibilizan que es una carrera posible para mujeres, más mujeres quieren estudiar ingeniería, más mujeres entrar a trabajar como ingenieras, y el ciclo comienza de nuevo.

El segundo toca mi vocación y el foco de la empresa en la que trabajo. Como lo expuso de manera genial @yonatanzunger , “Ingeniería es resolver problemas”. No solo problemas, por cierto, oportunidades. No entender que los problemas/oportunidades ocurren en un mundo lleno de personas es grave y más todavía no entender que en el lugar de trabajo vas a compartir con otras personas. Un buen ingeniero de software no solo se queda en un hoyo, programando y pidiendo quedarse solo mientras crea un nuevo algoritmo.

Prueba 1: Un no tan buen ingeniero

Un ingeniero se comunica con su cliente, empatiza con su problema y trata de encontrar una solución que se pueda implementar con las restricciones existentes y que solucione el problema o implemente una oportunidad.

En mi opinión, un buen ingeniero obtiene el mejor resultado que puede frente a las restricciones que se le imponen (tiempo, trabajo, plataformas, etc.). Un buen software es uno que se hace pensando en la gente que lo va a usar, un enfoque al usuario. Y un buen código es uno que se hace pensando en la persona que lo va mantener. Eso, estimada persona de Google, se logra en un ambiente donde se le da el correcto valor a la empatía y la colaboración y donde el foco esta en las personas.

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