El crepúsculo cayó sobre Villa Teresa

Los fríos lograron vencer 4–1 al debutante en Primera división; lo hizo con un fútbol helado, con jugadores que corrieron por los árboles y volaron a gran altura, como Nacho González, Porras y Espino.

Los hinchas de los Cullen (también conocidos como la Gallina) se fueron de la mansión con un frío impresionante, con glitter que desprendió el popular Edward (Iván Alonso), y con ganas de ver otra vez al equipo cuánto antes, muy groupies. Los tricolores se retiraron revoloteando como mariposas del estadio, ilusionados, porque además de ganar y golear, el Edward les tiró besos a todos.

El despliegue de los vampiritos pecho helado dentro del campo, el outfit impresionante y la velocidad para llegar al área contraria, fueron los argumentos con que se presentó esta nueva familia Cullen.

Si bien Edward llevaba consigo la carga de no ser el más popular en el cole, y ser visto siempre como un “fenómeno”, no dejó que ninguna emoción lo desconcentrara de su objetivo: mantener su pecho tan frío como el hielo.

La diferencia resultó abismal. El 4–1 ya es contundente, pero pudieron ser algunos más si Ricky Martin no hubiese estado en la Colombes tirándole besos al popular Cullen. Esto lo desconcentró y no permitió concretar más poemas. En el segundo tiempo, cuando el Villa (también conocido como el VillaNO) empezó a sentir el jugador de menos por la expulsión -exagerada- de Daniel Pereira, los Cullen llegaron por todas partes, en sus autos, en sus caballos, en sus trineos, en sus patines.

Si hay que buscarle un punto negativo, tal vez sea, que Alonso usó demasiado gel en su peinado, y su despliegue bajo los escasos rayos de sol que cayeron sobre la mansión, encendieron el glitter que lleva en su interior. En partidos más soleados puede generarle problemas.

De todas formas, el retorno de Alice Cullen (Diego Polenta) sumó carácter y picardía a la línea de cuatro. En velocidad perdió la única vez que lo encaró Curbelo. Pero se sabe que ese no es su fuerte, su fuerte es el manicure. Alice es personalidad, mañas para cuidar a Bella (la pelota) y ayer le agregó abrazos muy bien dirigidos.

Este Nacional versión 2015–2016 no se esconde del sol, no se preocupa por ese pecho helado, no choca contra un muro (porque corren re re rápido estos vampiritos). Tiene la paciencia necesaria como para sacar la pelota hacia atrás y quedarse parado al lado de ella, mirándola, contemplándola, por horas.

Pero aún así, teniendo todo esto a favor, los seguidores de la familia helada siguen envidiando a la raza superior, haciendo alardes con carteles que nombran a personajes que ya no forman parte de la historia.

El comienzo oficial de los Cullens fue helado, como era de esperarse. Siete besos a favor y uno en contra. Se podrá decir que Oriente Petrolero y Villa Teresa son rivales de poca monta, unos simples mortales. Pero tantas veces falló en similares ocasiones, enamorándose y embobándose. Así que ahora es tiempo de celebrar, Bella los espera, con muchas ganas de que la agarren, la toquen, hagan algo.

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