

Hay un tertuliano en ti
La controversia en redes sociales y grupos de dedicado a la tragedia que tuvo el pasado viernes trece en París parece que no se apaga, sino que, por lo contrario, cada día que pasa una mano imaginaria echa un leño más al fuego y son muchos los que sienten una imperiosa llamada para compartir su punto de vista en Twitter o Facebook. Entre estos individuos, se da el fenómeno de Jaimito Sabelotodo: ese niño que siempre levantaba la mano para contestar a la profe, aunque fuera para equivocarse. Algunos, incluso, parecen conocer la solución a todo posible problema que acontece en este nuestro planeta.
Ojo, esto no es malo. No seré yo quien condene la libertad de expresión (por otro lado, tan prostituida la pobre estos días…). Pero resulta curioso cómo se puede opinar tanto y tan extenso sobre una materia que pocos pueden afirmar que conocen en profundidad: el yihadismo es un tema muy muy complejo, con una gran cantidad de contexto histórico que precede a su nacimiento, además de ser un movimiento radical con una fuerte doctrina política-religiosa.
El cotilleo, el voyerismo y la obsesión derivan de la propia naturaleza de las Redes sociales de Internet. Todo queda ahí y cualquiera de tus contactos puede acceder a la información en cualquier momento, por eso hay que ser prudente en a quien se agrega y qué se comparte.
Javier De Rivera, Sociólogo dedicado al estudio de las Redes sociales de Internet.
Encontramos en este debate abierto a María, defensora de los minutos de silencio, se ha puesto de perfil la foto de la bandera de Francia, y ya ha compartido en las redes sociales junto bonitas ilustraciones de la Torre Eiffel. Sus muestras de solidaridad al mismo tiempo polarizan con los gritos del visceral Adrián, conocedor de la verdad absoluta, que sentencia que “las guerras se ganan con soldados y punto” y demás cánticos del estilo, que tanto abundan en la red. Pero también están los que se cabrean como Blanca, porque “oye, ¿y qué pasa con Siria? ¿Qué pasa con su bandera? ¡¿No os la ponéis de perfil?!” que encuentran rápida respuesta en un twittero indignado, mismamente alguien como Carlos, que afirma que “todo es culpa de los medios de comunicación, que no sacan la noticia del país *inserte nombre de su elección aquí*”. Claro, porque hoy en día solo es posible conocer la actualidad si es a través del telediario. Y si nos lo cuenta Matías Prats, mejor que mejor.
Y este es el panorama.
El debate es positivo. Él debate equivale a una sociedad concienciada y deberemos de continuarlo. Vivimos en una época individualista hasta el extremo que cuando se da la participación ciudadana de manera activa en el debate social, sabemos que eso vale oro. Pero el debate requiere de dos, como mínimo: no importa cual es tu discurso, si lo ejecutas como un monólogo no sirve de nada.
Tengamos cabeza y midamos las palabras: convirtiéndonos en charlatanes no arreglamos nada. Y sí, a veces es divertido jugar a ser tertuliano, pero no es el momento. Es el momento de recurrir al razonamiento, al diálogo y al análisis. Y debemos de hacer esto en conjunto y como colectivo unido. Además, como ya lo canta Carlos Sadness, “en el fondo no somos tan distintos, a veces cuesta hasta distinguirnos”.