Veintisiete

Me compro un café con los últimos mil colones que me quedan, camino por la misma acera de siempre, tal vez la he caminado dos millones de veces o más, si pudiera realmente ver lo sucia que está. Paso por la mismas panaderías, no me alcanza nada con los doscientos cincuenta que me sobraron, pienso en las cosas que tengo, la invitación a tomar vino de Eugenia, y la de comer Sushi de Mariella, el ride que me va a hacer Andrés y en ese momento no sé que él también me compró un café, negro y sin azúcar, porque es mi amigo y me conoce un poquito, pienso en el correo que tengo desde hace una semana sin responder, el correo más importante o menos importante de mi vida y en el mensaje que le mandé a Felipe y nunca abrió. Pienso en Alejandro diciendo cosas sin sentido, y en Valeria advirtiéndome que no me vaya de jupa. En dos días voy a cumplir veintisiete años y estoy completamente sola, completamente pobre, completamente tranquila y feliz, es que tengo todo.

    Natalia Conejo Benavides

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    Aclaro que -casi todos- mis relatos son ficticios