Despertar gritando

Tengo bruxismo. Me imagino que a quienes lo padecemos nos asalta una sensación más o menos parecida: la de tener una segunda personalidad que nos habita y la cual nunca experimentaremos despiertos. Casi me rompo los dientes y sigo dormida; no me lo explico.

A eso le sumo que llevo una vida onírica bastante entretenida, compleja e inspiradora. Hace unos días soñé que antes de cruzar la calle me detenía a observar la línea peatonal. Mi acompañte comentó:

Los expertos opinan que el mundo, a pesar de todos sus detalles, es monocromático

La frase me pareció genial y cuando me levanté, feliz como si acabara de hacer un dibujo increíble, la apunté. Pero con el comienzo de la rutina los sueños pierden sentido, y donde antes había una historia coherente, permanecen sólo fragmentos incomprensibles y los ánimos se deterioran.

Dice la psicóloga que es la inercia de haber tenido siempre quien se hiciera responsable de mí, que ahora lo he sustituido por mí misma pero sin asumirme completamente. Se lo creo, pero sigue habiendo una parte de mí que no termino de entender.

Hoy volví a despertar asustada en la noche. Abrí los ojos ya de rodillas al final de la cama y tardé unos segundos en entender lo que estaba pasando, pero una vez que lo logré se me hizo difícil respirar. Durante ese trance Daniel no dejó de recordarme dónde estaba y me ofreció agua. Volví a dormirme de inmediato. Me llevó toda una noche de pesadillas, tos y temperatura entender que la entrega pendiente del trabajo no era para hoy.

Ya despierta todo parece lógico: la enfermedad, o las mil cosas que pasaron durante la semana, los pendientes. Nada de eso es nuevo pero las pesadillas y despertar alterada sí. La otra persona que soy entre sueños está mortificada. ¿Cómo puedo hablar con ella? Quisiera saber que me me pasa que apenas cierro los ojos, veo humanos deformes, monstruosos.

Mientras encuentro la manera, veo la calle sin tráfico bajo el cielo blanco. Tengo trabajo, sed, sueño. Estoy segura de que la realidad esconde un reverso justo aquí y ahora, y mi yo que sueña lo hace plácidamente, porque estoy tranquila escribiendo en el sillon.