La necesidad antes que la usabilidad…

Estoy en un café, frente a mí una sexagenaria mujer de artificial cabello dorado le explica con impaciencia a su amado esposo a enviar una foto por whatsapp. Observo con inquietud como el señor de cabellos blanquecinos sujeta con tensión su antigüo iPhone y se ajusta las gafas, hasta que lo logra y sonríe.

Entonces pienso que, en aplicaciones masivas, la necesidad es más importante que la usabilidad, y entro en shock.

He defendido la facilidad de uso de los objetos e interfaces que nos rodean durante más de 11 años, y ahora resulta que -apenas- caigo en cuenta que en algunos contextos, sobre todo los sociales, es secundario. Y esto aplica tanto para quienes comen langosta o se suben a las redes sociales por primera vez.

No importa qué tan difícil sea usar una aplicación, un dispositivo o un artilugio de última generación, si lo necesitas y comprendes su objetivo, y te beneficia, lo terminarás usando.

El caso snapchat
Tengo 33 años, de los cuales 18 los he pasado conectada a internet. Me creía ciudadana del mundo, aborigen digital, con ínfulas de sabelotodo hasta que descargué el bendito fantasma sobre el amarillo estridente y no entendí su funcionamiento ¡pero quería descubrirlo!

Si hay algo que nos caracterice a los early adopters, es esa obsesión por estar actualizados y entenderlo todo, y la dificultad de uso jamás será un impedimento para descubrirlo y engancharse… (por muy expertito en usabilidad que te creas).

Sin embargo, aplicaciones de uso social y masivo como facebook, twitter, whatsapp, line, instagram… etc, etc, terminan siendo usadas no porque sean “lo nuevo” en el barrio, sino porque se convierten en mediadores e interconectores sociales. Ya no hablamos de la novela o el partido de fútbol en una reunión social, sino de un trino, un meme, un video, un gif… y eso incluye a las tías que te muestran el chiste o la oración multimedia que les mandaron.

Esta conversación social mediada por contenido de las redes, empieza a acortar la brecha digital a pasos agigantados, porque están movidas por una necesidad humana: compartir y… “pertenecer a…”

Pero no todo es social, también está Uber y Pokémon Go
Pertenezco al porcentaje de la población mundial que recibió 100USD de viajes gratis cuando Uber ingresó al país, bajo la premisa de ser influencer. Han pasado ya cuatro años, y aunque nunca he dejado de criticar la usabilidad de la interfaz, la seguiré usando hasta que se inventen la teletransportación.

Desde sus inicios poner una dirección en Uber Colombia, ha sido complejo, de los varios rediseños que ha tenido también hay aspectos técnicos que no se resuelven, pero, no son taaan graves. Del último rediseño, me acongoja y frustra que la placa (matrícula) del vehículo salga TAN pequeña en la pantalla. Pero bueno, ¿dejaré de usarlo por eso? No. La justificación es simple: me sirve, me beneficia y solventa mi necesidad humana de seguridad, movilidad y reducción de la incertidumbre de esperar un taxi.

Para el caso de Pokémon Go, más allá de ser uno de los grandes ejemplos de re-posicionamiento de marca y economía de la nostalgia (aprovechando que los niños de la época ya son adultos), se logró lo que nadie creía posible: que la gente quisiera tenerlo y saliera de sus cavernas para probarlo. ¿Por qué? Porque solventa una necesidad humana ancestral: descubrir (aunque algunos científicos sociales dirían: cazar). No creo que nadie la haya bajado el juego porque el diseño sea atractivo, o la lógica lúdica muy clara. Traten de que un usuario estándar (no geek) lo use sin explicarle mucho, lo logrará porque quiere aprender pero no porque de entrada sea tan intuitivo y manejable. Muchos por ejemplo se conforman con cazar Pokémones, pero aún no saben qué es aquello del gimnasio ni cómo se juega.

El reto de las aplicaciones que la gente -no necesita-
Como bien reza el lema del Y Combinator, “make something people want”. Y cómo verán, hacer que la gente quiera tener algo, o desee tenerlo, significa una cosa mucho más importante que la interfaz, incluso muchísimo más importante que la tecnología (por eso es que sacan cosas aceleradas ágiles y ajustadas sin preocuparse si quedaron completas o no y ganan plata como loco)… salen a validar en fases tempranas o lo lanzan por países, para comprobar que la gente quiere usar el producto y mejorarlo.

Ahora bien, si estás creando un software corporativo, masivo o un app para cambiar al mundo: ¿Ya pensaste cuál es la necesidad humana que mueve a tu producto? ¿Por qué alguien se aguantaría o pasaría por alto un problema de usabilidad?

(Ahí les dejé café).