Atmósferas de Peter Zumthor

Al comenzar la lectura de Atmósferas te mezclas con las palabras de Zumthor hasta llegar a asociar cada uno de los nueve puntos que menciona con el recuerdo de un espacio, momento o lugar que guardabas en tu memoria. Su narrativa es sencilla haciendo la lectura ligera, sin embargo es imposible detenerse a analizar el entorno con cada una de las cualidades que él encuentra en la arquitectura y los elementos que dan mayor belleza a esta.

El cuerpo de la arquitectura.

La consonancia de los materiales.

El sonido del espacio.

La temperatura del espacio.

Las cosas a mi alrededor.

Entre el sosiego y la seducción.

La tensión entre interior y exterior.

Grados de intimidad.

La luz sobre las cosas.

Uno de los puntos que menciona es la percepción de cada persona con el entorno y en lo primero que personalmente lo vinculo es a los lugares que gusto de visitar como lo es la cafetería, principalmente porque al estar ahí me siento relajada, el sentir el olor a café es de las cosas que más disfruto, mientras que para otras personas el protagonista es el espacio, los colores, la luz, etc. De igual forma ocurre con los parques, si bien todos son lugares para hacer ejercicio o pasar la tarde en particular gusto de frecuentar uno en especial, a la vista de cualquier persona podría decir que no tiene nada diferente de otro pero es ahí donde entra mi percepción del entorno, como explica Zumthor cada espacio debe crear una sensación.

Los árboles y la forma en que la sombra y las flores de los Macuilís caen sobre la acera, el ruido de los coches combinados con los diferentes sonidos que crea el aire, pájaros y personas que charlan; mis recuerdos están en ese parque, los días de aprender a patinar, los paseos con mi perro y las platicas con los dueños de otras mascotas, entrenamientos con mi papá y ahora el llevar a mi sobrina, enseñarle a montar a bicicleta. Como menciona Zumthor con la frase de Platón: “Beauty is in the eye of the beholder”, el lugar es bello solo para mi por mis recuerdos, sentimientos y todos los elementos que lo complementan: los colores de las flores y texturas de los árboles, la gente, la temperatura, el ruido, etc.

Esto es lo que deja el texto de este arquitecto, una nueva forma de apreciar no solo la arquitectura sino todo aquello que nos rodea. Es cautivante su forma romántica de explicar como sus ojos observan el entorno; plantear que se debe diseñar “edificios” para que las personas tengan recuerdos, que formen parte de la vida de uno. Diseñar más allá de crear grandes monumentos, es entender que la arquitectura debe transmitir sensaciones una respuesta de lo que compone el tener un espacio que otorge calidad.

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