Las 2 am

El plan era simple: iban a salir a las 9:00 p.m. en kayak para llegar al campamento que quedaba al otro lado de la isla antes de que se fuera la luz del día, al rededor de las 11:00 p.m. Los tres amigos terminaron sus trabajos, empacaron sus mochilas para la jornada, y salieron rumbo al puerto con Keets el perro. Se montaron a los kayaks y empezaron a remar en busca del campamento, con Keets como feliz pasajero.

Remaron y remaron- una hora se convirtió en 3, y aún no llegaban a su destino. Los amigos se dieron cuenta que el viaje era mucho mas largo de lo que esperaban- y Keets les reclamaba a cada rato con un impaciente aullido.

El mar se tragó el sol y aun no llegaban. Lo único que se oía eran las quejas de Keets y los remos haciendo contacto con el agua. Al rededor de las 2:00 a.m., cuando ya los viajeros no rendían más, llegaron a ver un suceso tan espectacular y aleatorio que pensaron estar alucinando al verlo: Un montón de hombres vestidos de Roy Orbison, cantando y bailando “Pretty Woman” como si no hubiese mañana.

Pensando que ya no estaban mentalmente sanos por el cansancio, los amigos remaron a tierra y se tendieron empapados por el sudor y el agua de mar, con aspecto de náufragos.

Roy Orbison

Al despertar, se dieron cuenta que no estaban alucinando. Habían presenciado una competencia de disfraces de Roy Orbison organizado por un hotel de la isla. Ese fin de semana, no llegaron al campamento, pero sí obtuvieron una gran historia- y un motivo para reírse cada vez que fuesen a oír “Pretty woman”.