El que se quema con leche, ve una vaca y llora. Llora porque teme, porque piensa, que todas las vacas que le caminen al lado pueden escupirle leche tan caliente en las gambas como para dejarlo sin piernas. Pero más llora porque le encanta esa nueva vaquita y quisiera acariciarla y darle de comer en la boca, pero no puede, porque donde se acerca se acuerda de la leche que quema y llora.