Escribe porque

Escribe porque asomarse a su piel es pararse en un precipicio, y meter el aire hacia adentro es poner un pie en la nada, y terminar de aspirarlo es resbalarse justo en el borde, caer de a golpes, chocar con piedras, destruirse el cuerpo y por completo la cabeza. Escribe porque no soporta más de tres segundos la mirada fija cuando garabatea una sonrisa, que tanto le molesta pero tantas ganas tiene de matarlo como de comerlo por completo. Escribe porque le sienta bien y no le sienta nada bien todo lo que le pasa, porque cree que no puede frenar la mente cuando en realidad casi no arrancó a andar, el cerebro se le quedó sin cuerda y la cordura le rima con amargura y entonces no se le acerca. Escribe porque está lejos de toda inducción, de toda abducción, de toda deducción, de toda seducción de la razón que intenta gritarle desde el otro lado de ese enorme muro que por acá no. Escribe porque los ladrillos que la separan del pensamiento son los mismos que la bloquean del vértigo, de ese golpe profundo en el vientre que se le aparece cuando recuerda lo bien que le puede hacer. Escribe porque, de repente, algo se le cuela por la punta de los dedos como si adentro de ellos estuviera contenido todo lo que se inscribe en algunas letras, como si las yemas hubiesen guardado el pecho, el pene, las manos frías. Escribe después de tanta nada porque hoy tiene algo que vomitar, una sensación ferviente, fervorosa, unas veces llena de miedo, unas veces llenas de angustia, pero sensación al fin.

En: https://chapuzonesdetinta.wordpress.com/2015/06/23/escribe-porque/

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