Los altibajos
No es fácil vivir en una montaña rusa constante. Pasar de lo más alto a lo más bajo en solo cuestión de segundos.
Es cuestión de aprender a disfrutar el viaje y saber que arriba se puede tocar el cielo y abajo se está más cerca del infierno.
Cuando estás en lo alto todo es se colores, todo brilla, todo respira. Es una dicha estar vivo y sentir cada aroma, cada melodía.
Cuando estás en lo bajo todo va en pausa, el aire es pesado, el pecho se acelera. La vida es una maraña de cosas malas, de desgracias.
No es una cuestión agradable eso de subir y bajar al antojo de la serotonina y la dopamina. Te sientes usado y hasta traicionado por tu propio cuerpo.
No, no es fácil quedar atrapado en los altibajos, pero si lo vemos fríamente la vida es así y está llena de días soleados y de días grises. Todos vivimos así.
Sin duda, con el tema del TLP estos días grises y soleados son mas intensos, pero a fin de cuentas hay que aprender a manejar ese «sentir demasiado», ese «preocuparse demasiado» porque todo está en nuestra cabeza y eso es una realidad alternativa, una suposición nuestra.
Pasar del cielo al infierno, del blanco al negro en segundos, ese es el problema, pero todo tiene un propósito, es solo una manera de que las emociones se expresen y luego puedan regularse.
Nunca va a ser fácil vivir en una montaña rusa, el secreto está en quien domina, quien dirige ese viaje.
