Nadie dijo que era fácil
La verdad siempre me dijeron que no iba a ser fácil, que iba a tener días en que tocaba el cielo y otros en los que bajaba al infierno, todo de golpe.
Pero una cosa muy distinta es escucharlo y saberlo y otra vivirlo, sentirlo en la carne y en los huesos.
Cuando estás en el cielo todo es de colores, todo brilla, todo vive, pero cuando bajas al infierno, bueno, todo se quiebra y se aplasta.
Algunas veces solo existe el miedo, el miedo a perderse, a caer al precipicio, a olvidar lo bueno, a comer pastillas de por vida.
No, no es nada fácil vivir al límite y ser el límite, pero es lo que hay y listo. Hay que aprender a vivir con lo que tenemos, la realidad es que nadie la tiene fácil.
Ser bordeline o tener TLP, o como se le quiera llamar, es una aventura misteriosa, arriesgada y llena de interrogantes. Es un viaje tortuoso,pero también lleno de sorpresas que pueden robar una sonrisa o sacar una lágrima.
Sentir demasiado, ese se supone que es el problema. Pero yo digo, amo sentir lo bueno y lo malo, me hace humana y me hace libre, aún cuando el sentir pueda conllevar dolor.
Así que sí, nunca va a ser fácil, pero siempre va a ser mejor aventurarse a vivir que quedarse existiendo.
