¿Dos maneras de esperar la llegada de los coches autónomos?

¿Conducirás menos o conducirás más cuando tu coche pueda hacerlo solo?

Lo habrás oido. Los coches ya pueden conducir solos, y dentro de unos años podría ser -casi seguro que si- lo normal. ¿Tú por qué lo quieres?

Esperar el coche autónomo porque no quieres conducir.

Es un deseo legítimo. Si quisieras conducir, te daría igual todo esto. Pero no, tú no quieres conducir. Es más, no quieres ni permiso de conducir.

Pues estás de enhorabuena, en unos años tu coche podrá hacerlo todo él solo. Tú sólo tendrás que decirle a dónde quieres ir. Y, en definitiva, no tendrás porqué conducir.

Será como tener de mascota una pecera a la que le has comprado un filtro automático y un dispensador de comida para peces. Está ahí para tu disfrute y no requiere más que una pequeña responsabilidad.

Esperar el coche autónomo porque quieres conducir aún más.

Este es mi caso. Y si eras de los de la primera opción, te costará verlo. Yo tengo un coche propio y me encanta cogerlo. Vas sentado, con el aire acondiconado como a ti te gusta, la música que tú eliges, con espacio, rápido,…

De hecho, no lo cojo más por las típicas razones. Si me lo llevo tendré que buscar sitio para aparcar. Si me lo llevo no puedo beber nada de alcohol. Si lo dejo en un parking me saldrá carísimo. Y un largo etcétera.

Un coche autónomo me permitiría coger el coche en todas estas situaciones. ¿De cena y termino bebiendo más de la cuenta? “Señor agente, es el coche el que está conduciendo.” ¿No hay sitio para aparcar? “Oye, aprovecha este tiempo y ve a cargarte, y ya te aviso para que vengas”. ¿No vas al aeropuerto con tu coche porque te sale caro el aparcamiento? “Gracias por traerme. Ahora vuelve a casa”. ¿Que me encuentro con un atasco enorme? “Tú te encargas, yo me voy a echar un rato”.

En definitiva, es como tener un chófer privado que sólo se pone al volante cuando tú no estás o no te apetece. Pero te permite usar el coche en muchas más situaciones. Ir al trabajo, al médico, de recados,… Todas esas cosas que no haces con coche porque -hasta ahora- suponían más un incordio que ventaja.

Suelen decir por ahí que dentro de unos años el coche tampoco será tuyo. Que es un absurdo pagar tanto por algo que usas tan poco. A lo mejor dentro de unos años, el coche está todo el día “trabajando” porque, precisamente, ahora puede funcionar solo.

Puede llevar a toda una familia por las mañanas a sus destinos, recogerles a todos y hacer recados durante el día. Como que vaya a hacer la compra. Con El Corte Inglés, por ejemplo, tienes la opción “Click and car” (o algo así), haces la compra y vas a buscarla con el coche y hasta ellos mismos te la meten en el maletero. ¿Porqué necesitas ir tú? Que vaya tu coche por ti.

Un coche autónomo no significa no conducir

En resumen, los coches autónomos supondrán una comodidad enorme. Y seguramente también mayor seguridad. Pero dudo que llegamos al punto de “¿Lo quiere con volante o sin volante?”.

Mucha gente se decantará por conducir mucho menos o practicamente nada. Pero otros muchos disfrutaremos de todas las opciones. Conducir y dejar que nos lleven.

Además, los coches pueden ser muy autónomos. Más de lo que creemos. Capaces de sortear obstáculos y actuar ante situaciones imprevistas, pero no son personas. Y con esto no quiero decir que no pueden llegar a cualquier sitio, lo que no pueden hacer es lo que hace la persona cuando llega al sitio.

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