La crisis de identidad del iPad y el Mac

Lo que opino yo sobre su futuro

Posiblemente al terminar de leer este artículo pienses: “Esto ya lo sabía yo”. Pero como diría Manolo Vieira: “Si ya lo sabías, dilo tú también que así somos dos”.

Antes de empezar, un pequeño cuento -que me he inventado-, pero como todos los grandes cuentos va sobre tres hermanos (si quieres puedes imaginártelos como cerditos).

Nuestros tres hermanos tenían que viajar de Nueva York a San Francisco.

El hermano pequeño, que era aventurero e impulsivo, pensó que lo mejor era ir lo más rápido posible y así llegar antes. Y decidió ir en un coche deportivo muy rápido, pero que consumía mucho y era pequeño. Así llegaría mucho antes que sus hermanos.

El hermano mediano, que era tranquilo y tacaño, decidió ir en autobús pues era lo más económico, aunque tardara mucho. Así llegaría al mismo sitio, pero habría gastado mucho menos que sus hermanos.

Y el hermano mayor, que era comodón, decidió ir en un coche grande y cómodo. Así iría más cómodo que ninguno.

Una vez llegaron a San Francisco, los tres hermanos estaban encantados con su decisión. El hermano pequeño había llegado mucho más rápido, el hermano mediano había llegado por muy poco dinero, y el hermano mayor había disfrutado del viaje.

Así que todos intentaron convencer a sus hermanos de que no tenían razón y que su medio de transporte era el mejor.

Nunca llegaron a un acuerdo. Tampoco hacía falta.

¿Qué tal el cuento?¿Lo has entendido?

Lo importante era llegar a San Francisco, pero como lo haga cada uno de los hermanos es decisión suya. Cada uno establece unas preferencias y, en consecuencia, valora las diferentes opciones de transporte.

Ahora hablemos de los Mac y los iPad.

Los Mac son los ordenadores personales de Apple. No tengo más que buenas palabras sobre ellos. Siempre habrá algún modelo o diseño que podríamos tachar, pero como norma general, y si lo que necesitas es un ordenador, un Mac es una compra segura.

Más a día de hoy donde no hay que preocuparse como antes sobre la compatibilidad con los ordenadores que no eran Mac.

El problema de los Mac no es de los Mac. Es de la sociedad y el mercado de los ordenadores personales. Estamos creando una sociedad que ya no está tan necesitada de ordenadores.

No sé por qué el tono de esta frase me ha quedado despectivo, pero nada más lejos de la realidad. La sociedad demanda menos ordenadores porque tiene alternativas, en especial los smartphone que permiten hacer hoy en día cosas “tan de ordenador” como era hablar con otros (Messenger, emails, etc.) y consultar cualquier cosa en Google.

Por otro lado, o por consecuencia, el mercado de los ordenadores personales está en segundo plano, por ser comedidos con los términos. Pero no es el reflejo de los Mac, que en un mercado así destaca por mantenerse como hace años.

Pero hay otro producto que llegó en 2010, el iPad -o tablets en general-, y que todavía la sociedad y los mercados no han terminado de situar. ¿Es un smartphone grande?¿Es un ordenador pequeño?

Sobre el iPad si que tengo palabras malas. Tuve uno y lo dejé de usar. Yo quería un libro electrónico y no un iPad. Pero lo cierto es que es un producto muy bueno para alguien que necesite una tablet. Por no decir que no tiene casi competencia y que sus ventas han subido en siete años como la espuma.

Y ya, por fin, llegamos al meollo de la cuestión: A falta de una definición de tablet o del próposito y fin último de ser de un iPad, la gente lo ha bautizado como “el sustituto del Mac” o “era post-PC”.

Esta frase no es más que marketing. Un hermano convenciendo a los otros dos de que su idea es la mejor.

Siempre habrá Macs y iPads

Si te hablo de esto es porque no serías ni el primero ni el último en decirme que lo que hago con mi(s) Mac(s) podría hacerlo “perfectamente” con un iPad. Posiblemente sea cierto. Es más, posiblemente sea cierto en la mayoría de los casos.

Pero esta frase es una tremenda falacia. De hecho, podríamos clasificarlo en muchos tipos de falacia: Argumento ad ignorantiam (no hay pruebas que digan lo contrario, pero eso no implica que sea verdad), argumento ad nauseam (algo es cierto porque lo dice mucha gente) y argumento ad novitatem (algo es mejor por ser nuevo).

Pero como todas las falacias, si crean un malentendido o una falsa realidad, es porque tampoco son tan falsas. Efectivamente un iPad puede hacer la mayoría de cosas que un Mac, pero un iPhone también. Esto no deja de ser llegar a San Francisco. Que todos los medios de transporte te lleven no implica que haya uno mejor o peor. Y tampoco debemos argumentar que es mejor ir en autobús porque puede llevarte a casi todos los sitios que puede un coche.

Tampoco será cierto porque lo diga mucha gente. Es cierto que en algunos casos un iPad no sólo sea tan funcional como un Mac, sino que sea lo adecuado para esa persona en concreto. Igual que para mi un Mac es mejor por mis preferencias personales, es cierto que hay otros que un iPad es lo mejor por sus preferencias personales.

Pero es más, que mucha gente diga que el iPad es sustituto del Mac no explica por qué hay gente que tiene -y usa- los dos. Ni siquiera son productos excluyentes entre sí. Puedes tener ambos. Yo mismo tengo un iMac y un MacBook Air -y la enterna duda de con cuál me quedaría-.

Y, por supuesto, no debemos usar los iPad por el mero hecho de ser más modernos que el ordenador.

La casualidad y la mentalidad de rebaño

Toda esta duda sobre el futuro de los Mac y de los iPad no es más que la decisión de Apple de dar sentido de ser al iPad. Podía tirar hacía el iPhone o hacía el Mac, y decidió decir que eran sustituto del Mac.

El problema es la mentalidad de rebaño que tiene la sociedad (aunque no nos demos cuenta). Por eso, gente que podría hacer todo con su iPhone -y con esto su argumento se va al traste- y que decide comprarse un iPad “porque puede hacer todo lo que haría con un Mac” es por marketing y no una decisión razonada. ¡Ya podía hacer todo con su iPhone!

Y el problema de haber llegado a escucharlo de gente que ni siquiera se ha molestado en valorar su compra, pero que aún así te dice que es mejor un iPad es, otra vez, el marketing.

Para vender un producto hay que, literalmente, venderlo. Eso de que el producto si es bueno se vende sólo es mentira. Y el iPad tiene la bendición y la mandición de ser muy versátil. Ser tan versátil que no es que sea “algo destinado a algo”. Es que puede ser practicamente cualquier cosa. Una cámara, un cuaderno de notas, un libro electrónico, una televisión, una consola, un ordenador personal,…

La gente sabe que un ordenador personal es muchas cosas a la vez, pero no sabía lo que era un iPad. Así que lo más sencillo para decirle a la gente que un iPad podía hacer muchas cosas, era decir que es un ordenador personal “pero mejor”.

Y a vender el producto.

Volviendo al cuento

Así que quedémonos con la moraleja del cuento: Lo importante no es convencer a la gente de que use lo mismo que tú, lo importante es que tú elijas lo mejor para tí. Lo primero es imposible, algo al alcance sólo del marketing de empresas poderosas, lo segundo es lo más sensato.

Cuando veas que puedes hacer lo mismo con más de un producto, no elijas lo que los demás, prueba y valora lo mejor según tus preferencias.

A mí, por ejemplo, que me gusta escribir con un teclado y moverme con un ratón, y que tengo una dinámica ya construída en macOS, no es que no vaya a cambiar mis Macs por un iPad, es que ni siquiera me acostumbré a usarlo conjuntamente a ellos. Pero mi madre no encendió el ordenador desde que le regalamos su primer iPad.

Cada cual tiene sus preferencias. Y dicho esto, la frase final:

El iPad ha venido a dar una alternativa más a las personas, no a quitar el puesto a los ordenadores personales.
Es un nuevo dispositivo (algo que no existía y que nadie usaba), no un dispositivo viejo mejorado (como en su día lo fue el iPhone para las BlackBerry y Nokias de la época).