hola.

respondo de forma más intermitente porque, como imaginarás, acá no pasa tanto como por allá. desde ciudadela city, después de haber ido a una clase matutina de trompeta, el día -que está nublado y cada tanto garúa- se destaca por la humedad. para escribir puse a prietto viajando al cosmos con mariano y, al instante, me transporté a la primera tarde en calafate. seguro te acordarás, estábamos cansados del viaje, agobiados por el calor de las estufas, durmiendo una de esas siestas que te dejan más cansado que antes (y un golazo de Messi contra el real madrid, je).

en un par de horas, a la tarde, vuelvo al oeste a jugar al fútbol, que, cada día que pasa, tomo más conciencia de lo bien que me hace. a veces pienso si podré alcanzar ese nivel de disfrute con la escritura. ojalá que sí, a eso apunto. a sentir y hacer o, mejor dicho, hacer para sentir y sentir haciendo. lo bueno es que el tiempo, cuando tenés ganas, es un aliado: pasa más lento de lo que creemos.

casi de forma rutinaria, como bicho de costumbre que somos, todas las noches, me acuesto leyendo tus epístolas virtuales que me transportan, aunque sea por un rato, a la cercanía de tu cuerpo, las calles y los detalles. recién, releyendo, pensé un posible escenario que no hayas contado y te imaginé algo borracha, en una mesa, entre amigos y vinos, subiendo el tono de alegría, usando expresiones nuevas, pidiendo la palabra, moviendo los brazos; y sonreí.

vuelvo a concentrarme un poco en la oficina (aunque como sabés, por estas fechas, no tengo mucho que hacer) y me despido a la espera de más cartas, fotos, videos y sensaciones, ya sea estos días vía internet o dentro de una semana, ao vivo, entre besos y contactos.

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