Lo que se quedó en el 2017.

Recuerdo cuando el fin de año se vivía estando todos en la sala y poniendo de fondo el programa de las 12 campanadas. Eran entonces Televisa o TV Azteca con sus programas especiales, los que ponían ese conteo en tiempo real y daban la pauta al inicio del nuevo año. Este año ninguno de los dos tenía sentido, ni un mensaje, ni buenos patrocinadores. El fin de año se vivía entre los mensajes copiados de WhatsApp, terminar la lista de propósitos, de libros leídos durante el año y estar al corriente de Black Mirror en Netflix. Un año diferente, donde la invitación esta a cuestionarse ¿qué quieres hacer para mejorar tu vida? Todo es mejorable, actualizable y registras los progresos en infinidad de aplicaciones.

¿Qué sucede con el área de las relaciones humanas? Hasta eso merece un punto de optimización. El año pasado decidí utilizar la metodología SCRUM para poner en orden ciertos aspectos de mi vida, logré en medio año avanzar en varios que me preocupaban, dejé algunos para este año que apenas empieza. Uno de ellos es retomar el escribir, desde un espacio nuevo.

Así como hace 6 meses dejé de estar al pendiente de tener una televisión como ruido de fondo, que me puse a leer de los temas que me interesaban, también creo que llegó el momentode aplicarlo a rodearme de las personas que aportan y les puedo aportar algo interesante.

Hay mucho por aprender y compartir que esa es la parte mas emocionante de un año que comienza, aceptando que no lo sabemos todo, no somos tan inteligentes como creemos y en el espacio de aceptarlo se encuentra la mejora.

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