Our Protocol of the Spirit Emerges in You

I tell you My Beloved ... Your Salvington Buddha ... Do not be afraid of the judgmental thoughts of others. Do not dwell on your own doubts ... Do not pretend that everyone else agrees with you or try to coerce them into their minds and hearts. Because our Universal Protocol of the Spirit of the Father Son approves you even now. He loves you without measure. It sustains you in the most Immaculate Enlightenment. Amplify the Lord One your God. Look at it through the powers of the Vision of Faith and Imagination. Perceive His One Power and Presence One animating all ... pulsating through all the creatures of every realm at the same time. Because after all my child ... those who can judge you are mistakenly identified with nothingness ... with a mind that God does not recognize or know.

The judges of the world are merely those who still have to accept in themselves all their imperfection in their perfection. They are trapped between the illusory mind and the doubts of their own divinity. Give them all the love, the tender and loving care ... give them your compassionate look ... your empathy and tolerance. Because when you do this even to the most filthy and repugnant in your midst ... so you have loved Me.

Michael of Nebadon

Nuestro Protocolo Universal del Espíritu

Te digo Mi Amado… Tú Buda de Salvington… No temas a los pensamientos enjuiciadores de los demás. No mores en tus propias dudas… No pretendas que todos los demás estén de acuerdo contigo ni intentes coaccionarlos en sus mentes y corazones. Porque Nuestro Protocolo Universal del Espíritu del Padre Hijo te aprueba incluso ahora. Te ama sin medida. Te sostiene en la más Inmaculada Iluminación. Amplifica al Señor Uno tu Dios. Míralo a través de los poderes de la Visión de Fe e Imaginación. Percibe Su Único Poder y Presencia Una animando todo… pulsando a través de todas las criaturas de todo reino al mismo tiempo. Porque después de todo mi niño… aquellos que te puedan juzgar están identificados equivocadamente con la nada… con una mente que Dios Mismo no reconoce ni conoce.

Los jueces del mundo son meramente aquellos que todavía tienen que aceptar en ellos mismos toda su imperfección en su perfección. Están atrapados entre la mente ilusoria y las dudas de su propia divinidad. Entrégales todo el amor, el tierno y amoroso cuidado… entrégales tu mirada compasiva… tu empatía y tolerancia. Porque cuando haces esto incluso para el más sucio y repugnante en tu medio… así me habrás Amado.

Michael of Nebadon

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