Esto empezaba repitiendo “Frank Iero” seis veces no sé por qué

Quiero todo pero no doy nada. No porque no quiera, si no por que no tengo qué dar. Para probarlo basta decir que se me fueron casi cinco minutos escribiendo esas dos frases y aún así no estoy conforme con cómo quedaron. Y sigo borrando cada vez que completo una oración y sigo leyendo todo otra vez para darme cuenta de que no me gusta lo que hago y que de todas maneras voy a seguir intentando hacerlo bien. Es fastidioso, para ser honesto. Cansa tener todas las ganas, la energía y la disposición pero no saber que hacer con ellas porque simplemente no hay en qué invertirlas, y no por no haber buscado en qué hacerlo, si no que para ser excepcionalmente bueno en algo es necesaria una porción de talento innato, de instinto, de VOCACIÓN. Que asco de palabra, la odio. Seguramente no es la mitad de lo horrible que la veo, pero. es que no es fácil estar a meses de elegir a qué voy a dedicarme y en qué voy a poner esas ganas, energía y disposición sin tener ni puta idea de cual sea la mía. No soy la primera que pasa por esto ni la primera en hacerlo rodeada de gente que quiere “guiarme”; No falta el que me dice que me dedique a algo que de plata por que eso es lo que da la felicidad, el que me aconseja que mejor haga lo que me gusta porque así lo demás se irá dando o el que opina que debería hacer algo que sepa. Gracias por aclararlo! No se me había ocurrido que mi carrera debe agradarme, darme fondos y estar entre las cosas que puedo hacer. De lo único que estoy segura es que sin importar qué elija, siempre va a haber una fuerza que nadie controla y que va a afectar mi vida para mal y bien. No sé qué sea ni cual sea su propósito, pero esta fuerza, por encima de lo que yo pueda dar o decida hacer, va a impactarme. Y de frente.


Tenía esto guardado en los borradores, es del 8 de agosto de 2015,, bah ese día lo pensaba postear pero no recuerdo si ese mismo día lo escribí. Lindo encontrarlo porque ahora estoy haciendo una carrera que me gusta pero sigo sintiendome igual de desvocacionada para la vida. Mi vocación es no saber vivir.
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