Sentimientos, ¿mediocres?

Yo siempre me pregunto por qué me gusta estar deprimida. Estar en un sentimiento en el que te sentís abajo de la mesa cuando toda tu familia esta sentada comiendo una rica cena y sonriendo, no una sonrisa fingida, una de verdad y está toda la familia, hasta la tía que no uno no se banca, hasta el primo insoportable, claro está, están todos menos la abuela fallecida y los abuelos que nunca conocí.

Pero también me pregunto que sentirá la gente que es feliz de verdad, que todo el tiempo parece que le están haciendo cosquillas. La verdad es que no envidio su felicidad, si no solamente su dominio propio y gente que les quiere.

Empiezo a buscar la razón, el por qué de todo y es que creo que pienso mil veces cada detalle, cada cosa, cada suceso, cada acto, cada vida. Y mi infancia. ¿Por qué recorrer el pasado doloroso? ¿Por qué soy así? ¿Por qué disfrutaré ver mi sangre? ¿Por qué? Y se ve todo borroso y todo empieza a hacer ruido, a hacer truenos. Y son fuertes y no los puedo soportar. ¡Pero si yo me había acostumbrado! Y me di cuenta de que perdí, perdi en todo e incluso la magia de todo porque ahora veo tus ojos y no veo mi magia en ellos, ni siquiera te veo.