Masiva movilización por el día del trabajador.

Cinco por uno: el germen de la nueva CGT

El acto celebrado el 29 de abril logró congregar al movimiento obrero organizado junto a organizaciones sociales “K” e “independientes”, movimientos de izquierda y amplios sectores del campo nacional y popular.

Seguramente el #29A, como se lo bautizó en Twitter y las redes sociales, será recordado como el primer paso para la esperada unificación de las centrales obreras sindicales. “Si hay dos CGT, no hay ninguna” solía decir Juan Domingo Perón; y eso explica muy bién este momento: ahora son cinco.

La mañana arrancó igual de helada que todo este otoño disfrazado de invierno. La cita inició a las 08.00 AM en la sede de ADULP, el sindicato platense que congrega a los docentes universitarios. Su secretario general, Octavio Tato Miloni, es también Secretario General de la CTA seccional. Cuando llegamos Tato ya nos está esperando, junto a su inseparable adjunto, Manuel Rodríguez, con un mate bien caliente y varias tareas. Las hacemos rápido y antes de las nueve ya estamos en la puerta de la CTA seccional La Plata, donde la cantidad de compañeros se quintuplica. Cantamos para darnos ánimo y vencer el frío, cargamos banderas, redoblantes y bombos; y antes de las diez de la mañana en seis micros escolares, completos en su totalidad, ya desandamos la distancia que nos separan del Monumento “Canto al trabajo”.

Canto al Trabajo

Tras varias discusiones, ese fue el histórico punto de encuentro consensuado por todas las centrales obreras, al descartar la posibilidad de marchar sobre la Plaza de Mayo. El lugar nos resulta insólito, pero ni bien llegamos, apenas pasado el mediodía, nos dan en la mano la mejor explicación: “sabes pibe, acá veníamos a conmemorar el día del trabajador en los ochenta (…) con Saúl (Ubaldini, entonces secretario general de la CGT). Te digo más, gracias a él comenzó verdaderamente el fin de la dictadura… lo de Malvinas vino después, en respuesta a esa marcha” conmemora Jorge Augusti sobre la histórica primera marcha de la CGT contra la dictadura, mientras nos acerca un ejemplar de Clase Obrera, una revista que incluye un extenso ensayo sobre la actual coyuntura política del país.

Por esos extraños misterios que los meteorólogos no logran explicar, la helada jornada muta en un cálido veranito justo cuando Juan Carlos Schmid (¿próximo jefe de La CGT?) comienza el acto, leyendo el comunicado conjunto y anuncia a los oradores.

Tanto Pablo Micheli como Hugo Yasky se mantienen en los lineamientos ya planteados, pero se animan a soñar con la convocatoria a un paro nacional. En cambio mientras que Antonio Caló fue mucho más suave y por momentos hasta confuso; Hugo Moyano logra sintetizar, con ese lenguaje llano que lo caracteriza, el malestar reflejado en las caras de todos los manifestantes que acompañaron de punta a punta, como pocas veces recordamos, la concentración: “Si hay leyes contra los trabajadores, los vamos a enfrentar”, aseguró.

www.youtube.com/watch?v=FA3DaQubT4o

Ni bién Moyano termina su última frase, se dispara automáticamente la marcha peronista que todos (todos los de filiación peronistas, al menos) cantan al unísono y con fuerza, como se canta un gol que se produce sobre la hora. Para extenderlo algunos agregan estrofas a una de las más famosas canciones de nuestro cancionero popular que entona incansablemente el gran Hugo del Carril.

Las columnas del movimiento obrero organizado comienzan a desplegarse. “Después de usted compañera” cede el paso un flaco, morocho, alto, con cara de atorrante y chaleco de Camioneros; ante una columnita de 15 estudiantes universitarios del UNA que encabeza una chica rubia de pelos rizados, con un aro en la nariz, y un tatuaje que le asoma desde el cuello. Ambos se quedan hablando. En otra parte el ex ministro de economía Axel Kicillof se saca, cuál star rock, selfies con militantes de UPCN; mientras pasa casi desapercibido un histórico militante de “los 70” al que el playero de la Shell de Paseo Colón e Independencia reconoce y le grita: “¡Vasco la próxima volvemos pero de verdad, eh!”.

Antes de emprender la vuelta no podemos resistir pasar por uno de los puestos para comer un choripan. El vendedor lo extiende haciendo la pregunta de rigor: ¿chimi?. Asentimos y re preguntamos por la venta del día. “Muy bien, che. Hoy es el mejor día desde que nos rajaron de la Siam. Ahora con mi compañero nos dedicamos a esto y ponemos el puesto cuando juega el Rojo, pero hoy vendimos diez veces mas… ojalá que haya paro general”.

El otoño vuelve a calzarse el saco de invierno y nosotros nos volvemos convencidos que tendrá que haber un paro general y también más chimichurri, si queremos volver de verdad.

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