Basta de quedarnos en el hacer. Contémoslo.

Es sabido que a los diseñadores no se nos da bien esto de vender nuestro trabajo. Suele ocurrir que cobramos mal, que nos dejamos llevar por el proyecto y sus objetivos; pero en el momento del chin chin, podríamos convertirnos en un pollo nuevo.

En lo personal, llevo 6 años de experiencia en el mundo UX, toda mi vida laboral vinculada al vender-convencer. Porque si eres UX es otro cuento. El desafío de convencer es a diario y hoy en día, a pesar de que el término está en conocimiento del mercado, seguimos luchando con convencer. Apasionadamente y quizás a veces nos puede jugar una mala pasada.

Pensaba que no vendía, pero la verdad es que soy capaz de vender una revolución y no lo sabía (no es tan así, pero para un ejemplo sirve). Aún así, observo que hay un grupo que va más allá y se desprende de los que hacemos nuestro trabajo de 9 a 6. Los más “comerciales”. ¿Quiénes son estos personajes? alguien que se apodera de la capa que los de 9 a 6 dejamos de lado. Su misión es el discurso. No necesariamente saben o tienen experiencia. Pero poseen una poderosa herramienta que, creo, debemos trabajar. Venderse.

Seguridad, experiencia y decisión. Eso debería bastar para venderse y sin tirar humo. Me parece que como diseñadores y/o UX, debe trabajarse desde la formación y en el ejercicio de nuestra disciplina. Porque hay una gran necesidad de evangelizar nuestro trabajo en el mercado. Todos los días una buena idea o una buena investigación se tira a la basura, porque alguien no cree en el real valor de la experiencia de usuario ni de servicios.

Y el desafío va más allá: llegar donde hoy nadie sabe ni cree, no en el grupo de UX, en la comunidad de Facebook, ni en mi grupo laboral. Debemos mirar adonde el viejo marketing reina sin tregua. Donde siguen las modas y no han entendido el valor de trabajar en la experiencia real, no en la palabra sustantivo asociado a unos personajes que se visten diferente.

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