La larga espera de un nuevo en la familia

Familia de teléfonos. Faltan los bisnietos. (Ilustración propia)

He estado pensando hace tiempo que la tecnología de móviles no nos sorprende mucho. Mejoras de hardware, bien. Suman algunas mejoras de usabilidad, genial. Pero, en grandes cambios de experiencia ya nada nos sorprende mucho.

Seguramente, mi ya roñoso iPhone 5S sea reemplazado por un 6S. Pero no porque me cautive y les crea que “no cambió nada, cambió todo”.

¿En serio Apple, no tienes nada más para seducir que “inventar” fotos GIF?. Google, estoy esperando que la rompas. Microsoft, no, de ti no espero nada.

(Android, has avanzado en tu conquista, pero no me pasan cosas, you know what I mean. Iphone, ya es sólo costumbre.)

No soy experta en tecnología y menos en móviles, pero como diseñadora interesada en el mundo de las experiencias, espero que bajar y bajar aplicaciones empiece a ser parte del pasado. Creo que estamos pagando por algo que ya es vida cotidiana y que se está convirtiendo casi en una necesidad básica (sé que no, pero todos los que aquí leen usan un smartphone). No sé qué tanto valoramos hoy tener un buen teléfono, pero sus innovaciones, queridas compañías desarrolladoras, están estancadas. No hablo de lo que les cuesta producir y desarrollar (que ya debe haber bajado muchísimo) sino de cuánto nos interesa o nos importa usar nuevos equipos y sistemas operativos.

¿Cuándo van a tener más sentido sus nuevos lanzamientos con sus altos costos y lo innovadores que prometen ser? ¿Vale la pena?

Suena poco sensato, pero Siri y todos los controles de voz podrían ahorrarnos mucho tiempo y quizás espacio en la memoria. Menos menús, más asistencia inteligente, más gestos. Un dispositivo que nos vuelva a encantar, una transición hacia lo simple y con un aprendizaje rápido.

¿Quién dará el salto que nos vuele la cabeza? ¿Se imaginan otro tipo de evolución móvil?