La Economía del Papa


Las palabras del Papa Francisco en Paraguay hicieron eco en todo el mundo. Algunos estuve de acuerdo, algunos en desacuerdo pero la frase que llevó todas mis atenciones, definitivamente es su pedido a que haya “Una Economía con rostro humano”. Muchos aún dejan rebotando esa pelota, mientras que, muchos socialistas sienten una especie de recelo porque ellos piden lo que el Papa pidió siempre y lo único que obtienen es un abucheo total. Hay cosas que hay que aclarar muy urgentemente sobre estos puntos.

¿Cuál es la idea del Papa sobre la economía?

La idea del Papa, presentado en Paraguay, no es nueva. Esta se remonta (latinoamericanamente hablando) al año 2002 con Bernardo Kilksberg, quien en un ensayo llamado “Hacia una economía con rostro humano”, presentó una alternativa diferente para la economía latinoamericana, especificamente desarrollando una agenda social enfocado en el desarrollo humano, transparencia y competitividad. Aquí llega el punto donde los amigos socialistas deberán distinguirse del Papa, pues esta agenda en el punto “competitividad”, desarrolla puntos donde deben las empresas incentivar la creatividad, con una participación justa del Estado. ¿Quienes son estos de la economía sin rostro? Podemos interpretar de muchas maneras pero al plano que voy yo es la informalidad.

La informalidad es un caso (NO UN PROBLEMA) muy dinámico en Paraguay. Y por dinámico lo digo porque casi todos los paraguayos, en algún momento de la vida, dudamos en ingresar en el sistema “formal” porque no ofrece, hasta el día de hoy, ninguna ventaja. ¿Cuál es el beneficio de una persona para ingresar al sistema legal en nuestro país? El beneficio debería ser la retribución del dinero recaudado en obras, infraestructura, mejor atención estatal en los servicios que ofrece (salud, educación y justicia) pero la realidad que nos toca es otra.

El principal creador de la informalidad es el mismo Estado con medidas burocráticas y torpes que, en lugar de buscar acercar a las personas, aleja. Miremos nada más las estadísticas del Banco Central del Paraguay del año 2014, donde explica que el 29% de la población paraguaya tiene acceso a un servicio financiero, es decir, 3 de cada 10 paraguayos. Lo que Francisco resaltó fueron estos 7 faltantes. Aún así, ¿estos 3 dentro disfrutan de esta inclusión? No exactamente y pongamos de ejemplo las tasas de interés promovidas por las instituciones financieras es de aproximadamente 45 a 50%, lo cual nos remonta al verdadero quid de la desigualdad social: la brecha económica construida por la burocracia estatal, que atenta contra los informales exigiendoles impuestos estilo mafioso y no ofreciendo ninguna ventaja de estar dentro del “sistema tributario”.

La descentralización de la economía

Una economía sin banco central es posible. El Bitcoin lo está proponiendo cada vez más fuerte y casos como Ciprus o la crisis en Grecia ponen un acento más resaltante. Resistirse es normal pero querer matar la innovación es apagar el fuego con carbón.