Era principios del 2012, todavía nos quedaba todo un año para llegar a un decepcionante fin del mundo, y llegaban noticias de que Maléfica había conseguido un desconocido director y que Angelina Jolie seguía en el proyecto. Mucho ha llovido y mucha posproducción ha sufrido esta película que me ha dejado… calmado.
Tras un nefasto y desilusionante teaser, mi fe en este proyecto no volvió mediante sus posteriores trailers. Me temía que no iba a ser la película de la mala de La bella durmiente que se había coronado como la más mala de todos los malos en el Kingdom Hearts, sino un cuento de hadas para niños.
Y así fue. No me ha extrañado al venir de Disney, claro, pero hemos perdido una oportunidad de oro de ver una película rompedora y de calidad, porque la Jolie prometía.
Y es que la actriz es la única columna con la que cuenta la película. Es la perfecta Maléfica. Despiadada, vengativa, malvada. En las secuencias que le dejan, porque lo demás recuerda más a Alicia en el país de las maravillas o Las crónicas de Narnia: El león, la bruja y el armario que a la oscuridad que yo anhelaba.
No, no repite el chasco que produjo la Alicia de Tim Burton, pero es una película muy lineal, tan edulcorada que apenas emociona, transparente en muchos casos y excesivamente luminosa. Tras pensarlo mucho, he encontrado los tres actos de los que cuenta esta película, pero el querer hacer una película para todos los públicos puede haber hecho que la historia pase de no dar miedo a no generar interés.
A los actores (aparte de Angelina) les han dado pocas opciones. Elle Fanning es una Aurora siempre siempre alegre que no sorprende como hizo en Super 8, Sharlto Copley un rey atormentado y Sam Riley un cuervo que parece más un loro, porque nos repite todo lo que hemos visto en la película. Las tres hadas apenas aparecen, pero como alivios cómicos prefiero sus versiones animadas.
Aunque nos aclara por qué Maléfica echa la maldición a la pequeña princesa (a ver, nunca he entendido que porque no te inviten a una fiesta maldigas a un niño. En ocasiones es al revés) Robert Stromberg no ha conseguido una pieza redonda. Sí que se nota su destreza en los efectos visuales. Espléndido y quizás excesivos, sin pegas, pero por lo demás… se queda a un paso. Empieza una pelea y… ay, pasa a otra cosa. Tiene una escena cómica y… uy, que no. Maléfica tiene que odiar y… ah, no, que es la prota y no puede hacerlo.
Ya, ya, es una película para todos los públicos, o incluso infantil… bueno, entonces lo han conseguido. Pero maldita Pixar que nos ha enseñado que una película para niños y adultos es posible. Nos han maleducado.
Aún así, es un espectáculo visual y de vez en cuando Angelina Jolie consigue ponerle garra al asunto. Si hay que llevar a los peques a verla, recomendable. Si os gustan los efectos especiales, también. Si esperáis a la malvada más malvada… jugad al Kingdom Hearts.
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