El egoísmo por el presente
El pasado miércoles día 9 tuvo lugar, en París, la cumbre por el cambio climático. En resumidas cuentas, como cada vez que se celebra una de estas reuniones, se llegó a la conclusión de que nos estamos cargando el planeta. Todos los líderes mundiales estuvieron reunidos, pero no tuvo reflejo ninguno en los actos de campaña en nuestro país. Y lo sigue sin tener. Aquí a nadie le importa que dentro de un tiempo, no tan lejano, tengamos que ir con mascarillas porque no podamos respirar. Nadie habla de que estamos a 12 de diciembre y aún puedo ponerme una chaquetilla de entretiempo o un jersey (no demasiado gordo) y no pasar frío. Por cierto, cuando hablo de nadie, me refiero a los políticos.
¿A qué le tienen tanto miedo estos señores? Me voy a poner “en plan verde”, pero es que esto es realmente indignante. A nadie se le ocurre mencionar que las generaciones futuras no van a poder disfrutar de la Tierra como nosotros lo hemos hecho, o como lo hicieron las generaciones pasadas, porque es mucho mejor pensar “que yo me voy a morir en unos años, yo no lo voy a vivir, y a los que vengan: que les den, ya se arreglarán”. Esto es puro egoísmo. El egoísmo por el presente, que ignora el futuro.


A sus carteras les viene mucho mejor hablar de otros temas “más candentes” sin concederle si quiera su minutito de gloria a la tierra que pisan sus pies y al aire que respiran. Los líderes políticos no solo están para administrar el sentir de la ciudadanía, también están para liderar e inspirar nuevos valores. Pero claro, no se ni por qué hablo de esto “si cuando esto se ponga feo yo ya estaré criando malvas. ¿Por qué me tengo que preocupar? Ya les tocará a otros apañarse”.