El banco de la plaza

Siempre el mismo banco, siempre la misma plaza. Solíamos pasar horas en ese lugar. Hablando, fumando o simplemente mirando la gente pasar. Fue ahí donde nos dimos nuestro primer beso, donde me di cuenta de que estaba enamorada de vos, donde nos pusimos de novios. Me resulta fascinante cómo algunos lugares que son comunes para la mayoría de la gente, pueden ser tan importantes para nosotros y tener tanta historia. Cuando estábamos ahí todo lo demás dejaba de existir. No había miedos, inseguridades ni preocupaciones. Era nuestro lugar, nuestro escape de esta realidad que tan poco nos gusta. Siempre fui muy buena ocultando mis sentimientos ¿sabés? reprimiéndolos para no salir lastimada. Me asustaba tanto que tengas el poder de hacerme sentir tan vulnerable. Me sentía tan frágil. Podías romperme en cualquier momento si así lo querías y yo no iba a ser capaz de hacer nada para evitarlo. Hace un mes, en el mismo banco de la misma plaza me dejaste.Me dijiste que ya no querías estar conmigo porque no sentías lo mismo. Sentí cómo me rompía, cómo me iba quebrando de a poco sin poder impedirlo. Hay gente que después de terminar una relación huye de todas esas cosas que le hacen recordar al otro.Pero ¿cómo puedo querer olvidarte? ¿cómo puedo no querer recordar todo lo que fuimos, vivimos y sentimos? Por eso hoy estoy en el mismo banco de la misma plaza, pero vos ya no me acompañás.

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