Escuchemos un disco

Estoy tirada en la cama mirando la pared adornada con lucecitas de colores navideñas, creo que podría colgarme horas mirando cómo se prenden y se apagan. De fondo suena una de mis canciones favoritas de Arctic Monkeys: Cornerstone. Se me cruza por la cabeza que Humbug es uno de sus mejores discos y que Alex me agradaba más en esa época. También pienso en que me gustaría que estés acá, hasta te dejaría cambiar la música si así lo preferís. No quiero coger, no quiero dormir, no quiero hablar. Quiero que nos tiremos en la cama a escuchar un disco. Siempre dije que hay que tener cerca a las personas con las que podés hacer eso sin necesidad de otra cosa y que no se sienta incómodo. Un amigo me manda mensajes de Whatsapp para venir a casa, le digo que hoy no tengo ganas. Me cuenta que no encuentra motivación para nada y le respondo que a veces la motivación hay que buscarla, que no siempre viene por sí sola. Apenas termino de escribir esa frase me doy cuenta de que a veces, hoy por ejemplo, lo que me motiva a escribir sos vos. Ojalá pudiera llamarte y decir “Che, vení un rato a casa” sin sentirme incómoda, sin tener miedo de que me digas que no, sin causarte ningún problema y sin pensar en que no me vas a creer y te vas a cagar de risa cuando termine la frase diciendo “sólo quiero escuchar un disco”.

Show your support

Clapping shows how much you appreciated Lu Barbini’s story.