Empleando por capacidades

“Yo antes era síndrome de Down, ahora soy diseñador.” Quim, diseñador en La Casa de Carlota.

Esta es una de las frases emblemáticas y de las que mejor definen a La Casa de Carlota. Un estudio de diseño donde el equipo creativo está formado por publicistas senior, otros no tan senior, una ilustradora maravillosa y directores de arte con una capacidad especial para trabajar con materiales en bruto. Y, por supuesto, un fantástico equipo creativo con estudiantes de diseño y chicos con un talento artístico diferente, a pesar de -o más bien, precisamente por- tener síndrome de Down o Autismo.

En La Casa de Carlota buscan talento, creatividad, la capacidad de pensar diferente… Y sus creativos tienen todo esto y mucho más.

En Specialisterne, en cambio, sus trabajadores tienen una capacidad excepcional de concentración y atención: dos características básicas para poder para revisar código de software y encontrar posibles errores.

Esta capacidad es características de las personas con autismo. Por eso, su fundador, cuando a su hijo le diagnosticaron autismo, en vez de crear otra asociación para niños con autismo, decidió ir directo a su objetivo: dar empleo y de calidad. Ofrecer un trabajo a personas con autismo en un ámbito en el que pudieran ser especialmente relevantes y aportar valor, precisamente, por tener autismo.

¿Qué capacidad desarrolla por encima de la media, una persona invidente? El tacto, por ejemplo. Por eso, Discovering Hands descubrió que las personas ciegas son capaces de detectar un cáncer de mama con más precisión que alguien sin esta capacidad extra-desarrollada. De hecho, las mujeres que trabajan para Discovering Hands — a las que se les da formación en skills de comunicación y en psicología-, son capaces de detectar un 30% más de tumores y de un tamaño un 50% más reducido que cualquier doctor.

La compañía de danza Fritsch está formada por bailarines con diversidad física, psíquica y sensorial. Esto da a las coreografías unos movimientos y expresión diferente. Sus bailarines están formados en la escuela de la Fundación de Psicoballet Maite León, donde los alumnos aprenden unos de otros, donde la capacidad de uno se acompasa con la del otro. Un proyecto precioso que merece la pena conocer.

Estos proyectos son lo que son por las personas que los integran. Por todos ellos. Los que tuvieron la idea, los que se atrevieron a intentarlo y, sobretodo, por el equipo que aporta su talento.

Todos estos proyectos son especiales, porque no sólo integran a personas con alguna discapacidad (lo que ya de por si es maravilloso), sino que lo hacen por sus capacidades, por su talento, por lo que aportan al proyecto.

Como siempre digo, estos son los proyectos que, si no existieran, alguien tendría que inventar.