¿Qué quieres (ser) hacer cuando seas mayor?

Neus Portas
Oct 31 · 5 min read

Esa pregunta tan típica: “¿qué quieres ser de mayor?” ha dejado de tener sentido. Porque, aunque el niño lo tenga claro, lo más probable es que esa profesión haya cambiado sustancialmente o puede que, incluso, haya dejado de existir. Y, todavía más: hay muchas probabilidades de que trabaje en algo que aún no existe.

¿O acaso hace unos años alguien podía pensar que existiría la opción de ser Youtuber o Gamer, como opción casi al nivel de futbolista para los niños? Hay profesiones que ya se vislumbran y todavía nos suenan lejanas, como el piloto de drones, el arquitecto de la información, el diseñador de moda para videojuegos, el profesor del habla para máquinas o el chef de impresión 3D.

Habrá otras que, aunque ya existen, cambiarán sustancialmente e incorporarán necesidades nuevas, habilidades que hasta ahora no eran necesarias. ¿O nos planteábamos, hasta hace nada, que un médico tendría que saber robótica para operar a distancia o un traumatólogo aprender de impresión 3D?

Todo esto, sin que el 5G se haya instaurado con fuerza.

El trabajo ya no es lo que era

Pero lo importante no es tanto la aparición de nuevas profesiones, sino el cambio que se dará en el entorno laboral de manera sistémica:

  • Cambian las necesidades de las empresas, obligadas a innovar constantemente y, por tanto, con necesidad de perfiles capaces de trabajar en equipo, de aprender constantemente, de aportar siempre lo último.
  • Hay más rotación, por el cambio en las necesidades. Lo que hoy resuelve, puede que mañana no, así que la rotación es más frecuente: el expertise entra en proyectos, no necesariamente en la empresa.
  • La gig economy ha venido para quedarse: impulsada por la economía colaborativa, se trata de una forma de trabajo basada en el desarrollo de tareas puntuales en proyectos específicos, en función de sus capacidades y conocimientos. En EEUU, que siempre marca lo que acaba llegando a Europa, ya significa en torno a un 20%. Habrá que irla puliendo para que no haya una parte más beneficiada que otra en este modelo, pero será el modelo en el que cada vez más, se base el modelo de trabajo. Y es que se dice que los profesionales que empiecen hoy, tendrán en torno a 8 profesiones y pasarán por unas 12 empresas (y te diría que suena incluso obsoleto hablar en términos de profesiones y empresas, porque el mercado será mucho más etéreo).
  • Todo esto, que puede parece negativo, no lo es tanto para los millenials (y, todo parece indicar que para las siguientes generaciones), que valoran el equilibrio entre vida personal y laboral, que no quieren atarse a una sola empresa, y donde la pasión y motivación guía su elección.
  • La duración de una empresa del índice S&P americano, era de 40–50 años hasta no hace tanto. Hoy es de 10 años. Y, lo más significativo, es que las 10 empresas no cotizadas más grandes, no existían hace 10 años. Es decir, que el trabajo para toda la vida, ya no existe (porque no existen, prácticamente, empresas para toda la vida).

Tal vez por todo esto, hablar en términos binarios de tener o no tener trabajo ya no tenga sentido. Quizá haya que hablar de épocas con más proyectos y épocas con menos. Con cometidos más grandes o cometidos más discretos. Creo que estaremos aportando en proyectos de forma continuada, pero sin ser todo o nada. Funcionaremos como empresas unipersonales con contratos específicos en función de lo que aportemos a cada proyecto.

¿Da miedo? Si lo vemos con mirada de cómo ha sido el mercado hasta hoy, sí. Pero es que el futuro sólo se entiende si cambiamos el ángulo de visión. Si entendemos que el cambio no está en lo que vemos (sólo), sino en los cimientos.

La marca personal nos definirá: seremos lo que sepamos, lo que aportemos y la red que seamos capaces de crear. Nuestra marca sustituirá al término profesión a la hora de definirnos.

Esto lleva a perfiles como el denominado Knowmad (nómada del conocimiento), definido por John Moravec, que Raquel Roca actualizó y “trajo” a España, haciendo que muchos nos sintiéramos reflejados en esa definición. Perfiles que se adaptan rápido a cualquier equipo, con actitud resolutiva para aportar soluciones, proactivos y productivos, motivados y con capacidad de aprendizaje constante.

Existe actualmente el concepto “slasher” para definir al que explica su profesión con separadores, como ‘autor / consultor / experto en…’. Sin embargo, tenderemos al polímata, al que tiene un perfil transversal y, lejos de decir todo lo que hace, explicará lo que aporta. Y para ello, deberá elevar su propuesta, para encontrar el paraguas que explique su WHY, como lo define Simon Sinek. Su por qué. O, yendo más allá, su ‘Para Qué’.

Pregúntale qué quiere aportar

Así que no le preguntes a un niño qué quiere ser, porque será muchas cosas: algunas veces secuencialmente; otras, todas a la vez.

Lo que se dice ser, tendrá que ser resolutivo, motivador, proactivo, colaborativo, empático y con capacidad de liderazgo. Pero eso no puede elegirlo, porque se le dará por sentado.

Así que mejor será elegir qué quiere hacer, cuál le gustaría que fuera su aportación, qué quiere cambiar o mejorar en el mundo. Sí, estoy hablando de propósito.

Porque si sabe qué quiere cambiar, descubrirá qué debe hacer y sabrá qué tiene que aprender. Y lo aprenderá desde la motivación de saber por qué y para qué. Enfocará su camino de aprendizaje hacia un resultado que, más allá de lo viable, factible o duradero que sea, le preparará para el siguiente tramo de aprendizaje.

Si sabe para qué quiere aprender, se adueñará del proceso, eligiendo los contenidos o habilidades que le sirven, sabiendo por qué lo necesita, buscando las fuentes válidas, mezclando los formatos formales y los no formales.

Si aprende para hacer, sabrá evaluar qué sirvió. Porque tendrá claro su objetivo y, por tanto, podrá analizar el resultado obtenido versus el esperado. Sabrá analizar lo que ha aplicado correctamente o identificar lo que le queda por aprender.

Si tienes claro qué quiere hacer, cuál es su aportación, construirá sin darse cuenta un hilo conductor a través de todas sus profesiones y proyectos, por dispares que parezcan al principio: cuando lo mire con perspectiva, se dará cuenta que todo tiene sentido.

Dar sentido probablemente sea el eje más importante del futuro laboral. Tener un propósito por encima del proyecto ayudará a elegir, a saber qué aportamos en cada caso y qué nos falta para dar cada paso.

Así que la próxima vez, no le preguntes qué quiere ser, sino qué quiere hacer. Parece sólo un matiz, pero en realidad lo cambia TODO.

Neus Portas

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Experta en learnability para el futuro del trabajo | Impact Mentoring | Escribo sobre #emprendimiento, aprendizaje e innovación de impacto.

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