5 cosas que debes hacer para no sentirte tan cansado (y terminar tus pendientes)

¿Sueles tener muchas obligaciones acumuladas o piensas constantemente en muchas ideas que quisieras llevar a cabo, pero sientes que hay un abismo entre la imaginación y la práctica? Muchas veces esto se debe a que nuestra mente nos juega una mala pasada y nos paralizamos por miedo, o bien nos sentimos abrumados ante todo lo que creemos que debemos hacer. Nuestras responsabilidades parecen superarnos y dudamos si podremos con todo; después de tanta presión terminamos abrumados, cansados y confundidos. Y entre tanta duda, al final de cuentas no hacemos nada de lo que se supone debíamos hacer. Y esa inacción nos hace sentir peor, pues la culpa y la decepción eclipsan cualquier tipo de motivación que podamos tener.

No estás solo en ese sentimiento, muchas personas que viven bajo constante estrés tienen esa sensación y se quedan paralizados ante decisiones o momentos importantes. A continuación, te daremos algunos consejos para que eso sea parte del pasado y puedas disfrutar plenamente de los resultados de tus proyectos

1. Administrar la energía

El primer paso es buscar inspirarte para motivarte. Rodéate de actividades, lugares y personas positivas que te transmitan buena vibra y energía. Cuando haces esto, te llenas de esa vitalidad que nos impulsa a tomar la iniciativa en nuestra vida; a diferencia de cuando te encuentras en situaciones o te rodeas de personas que parecen drenarla. Otras formas de incrementar la energía es mediante el buen descanso, la exposición moderada al sol, la alimentación sana, las actividades físicas, ejercicios de respiración y la meditación.

2. Hacer listas

Confeccionar listas de lo que debes hacer te ayuda a organizarte antes de arrancar un proyecto o comenzar a atacar tus pendientes. Pero también te ayuda a liberar tu mente de tanta información. A menudo, cuando elaboramos estas listas de “pendientes”, encontramos que no eran tantas las tareas que creíamos que debíamos hacer, y esto nos permite sentirnos menos abrumados. Notarás, por tanto, un ahorro energético considerable.

3. Poner plazos

Una vez confeccionada la lista, lo conveniente es asignar una determinada cantidad de tareas a cada día de la semana. Procura que no sean demasiadas a la vez para que el efecto no sea contraproducente. Una buena forma de hacerlo es tener en cuenta la importancia y la urgencia de cada una. De esta manera, te liberarás primero de las más importantes y urgentes, y dejarás las que no lo son tanto para después. Cuando te dedicas cada día a hacer lo asignado, verás que esa abrumadora lista se reduce notablemente y será mucho más fácil de lo que creías inicialmente. Si te sobra la energía ese día para hacer más — siempre y cuando no sea extenuante — puedes hacerlo. Permítete un mayor margen para aquellos días en los que no te sientas tan inspirado o te encuentres ocupado con otras cosas. Poner plazos además ayuda a que la acción no se dilate en el tiempo y quede finalmente en la nada.

4. Aprender a delegar y simplificar

Muchas veces nos enredamos en asuntos simples, los volvemos complejos cuando en realidad no lo son. Aprender a simplificar, como también a delegar, son dos grandes habilidades que cuando se desarrollan te sirven para toda la vida. Aunque algunos días te puedas sentir un superhéroe, la realidad es que la capacidad humana tiene un límite y se requiere de la ayuda de otros para llevar a cabo proyectos o ideas. Así evitarás agotar tus energías rápidamente, o sufrir de estrés por no poder con todo.

Cuando hablamos de simplificar también hablamos de no sobrepensar las cosas, ya que es una de las principales causas por las cuales no pasamos a la acción. Si bien es necesario y conveniente planificar y pensar antes de actuar, sobreanalizar la situación te puede llevar a encontrarle todos los obstáculos y limitaciones al asunto, entonces el miedo acaba por paralizar y por tanto se evita pasar a la acción.

5. Empezar con pequeños pasos

Si el objetivo es grande y te atemoriza, o no sabes por dónde empezar o qué camino optar, toma lo que se llama “Acción Imperfecta Masiva”. Aunque sean pequeños pasos por cada día, comienza con lo con lo que te sientas más cómodo, sólo con eso te acercarás cada vez más al objetivo y la rueda dejará su inercia para comenzar a moverse. Una vez en movimiento será mucho más fácil decidir una estrategia. Justamente se trata que sea de manera masiva e imperfecta, así que lánzate sin esperar tener todo bajo control, ya que más adelante habrá tiempo para “perfeccionar” tu estrategia.

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