Emprendedores en el lugar equivocado: Davivienda, innovación (?), y competencia desleal

Emprender no es nada fácil en Colombia. Quienes lo hemos hecho sabemos los enormes retos y sacrificios que esto conlleva. Recientemente nos topamos con dos más; nuestra ingenuidad y la falta de valores que invaden nuestro país, en donde a quienes pretendemos surgir con nuestros propios recursos e ideas nos jode la mala fe de los gigantes.

Por ello, les compartimos esta historia con la esperanza de lograr un cambio en la forma de hacer negocios, llamar la atención de todos los emprendedores para protegerse, cuidar sus ideas y evitar que un pez grande no busque comerse al pez chico, sino que se construyan relaciones inclusivas que generen beneficios para todos.

Nuestra historia con Davivienda empieza luego de nuestra participación en Colombia Startup & Investor Summit del 2016, un foro en el que empresas de Internet como La Vaquinha (una plataforma que le permite a las personas “hacer vacas” o reunir dinero para una actividad determinada o un fin común, por internet o desde su teléfono celular) tienen la oportunidad de relacionarse con grandes inversionistas como Davivienda para desarrollar proyectos en conjunto.

Ese mismo día, el equipo de innovación de Davivienda se acercó con la idea de que evaluáramos la posibilidad de TRABAJAR JUNTOS, ya que les llamaba mucho la atención, y era una de sus prioridades, el hecho de poderle dar la opción a sus usuarios de “hacer vacas entre amigos”.

Emocionados por el hecho de trabajar en conjunto con uno de los bancos de más tradición y prestigio del país, empezamos una serie de reuniones con ellos. En este tiempo con la mejor voluntad y confiando en el equipo de Davivienda, compartimos información producto de años de trabajo, asi como una curva de aprendizaje construida con sacrificios personales, económicos e innumerables horas de trabajo. Nunca firmamos un contrato de confidencialidad ni algún documento similar para proteger nuestra información, y el pasado primero de diciembre, asumimos las tristes consecuencias.

Temprano en la mañana, nos dimos cuenta de que Davivienda había lanzado al mercado un producto financiero para hacer “vacas” entre grupos de amigos. Una aplicación con un desarrollo y un concepto muy similar a La Vaquinha, en el que La Vaquinha no estuvo para nada involucrada. Nos dejaron por fuera del proyecto cuando les dimos todas las herramientas. Nos usaron. Abusaron de nuestra confianza y de nuestra ingenuidad. Fueron desleales y su comportamiento refleja la falta de valores que aqueja al país.

Quisimos compartir esta historia con la gente, para concientizar a miles de empresarios como nosotros de lo importante que es desconfiar y blindarse siempre para poder sobrevivir; también de que es indispensable empezar a pensar diferente, a tener una cultura organizacional basada en los principios, en la sana competencia y la cooperación, para que a los gigantes se les haga cada vez más difícil “aplastar” impunemente a los más pequeños; pero sobretodo para que los emprendedores del futuro no tengan que enfrentarse a situaciones como esta.

Esperamos que lo de Davivienda solo sea una excepción a la forma en la que los demás bancos trabajan sus acciones de innovación, por lo que las puertas para ellos quedan abiertas y podamos REVENTARLA JUNTOS.