Crítica musical
Rachmaninov - Piano Concerto Nº 3 - Martha Argerich
Vemos en una toma que se acerca desde el cielo un gran siete. Mientras, se escucha la voz del Narrador.
Narrador: El siete. El siete en dimensiones demenciales. Construido en piedra dura como para ser visto desde el cielo. Y si nos acercamos, cada piedra puesta en este colosal edificio tiene una historia. Ahí ves un ejército atacando, pero si mirás bién también son unos niños corriendo tras una pelota.
¿Qué pasó? ¿Cambió el cuadro mientras no lo miraba?
No, claro que no. Mirá otra vez, ahí está el ejército, pero también los niños. Es que desde nuestro punto de vista son la misma cosa, por eso los pintamos al mismo tiempo. Es una de las ventajas de vivir en dimensiones superiores.
Se hace un zapping por varios ladrillos:
- Las lluvias eran vivir en el río. Las playas se extendían en la propia piel. Tener sexo era unirse a las tormentas de mar, pero también a las dos muñecas que se besan de una niña en el futuro o el pasado, tal vez ellas mismas o tal vez la hija que engendrarían o podrían engendrar.
- Nos levantamos sobre los huesos de nuestros ancestros así como las futuras generaciones se levantarán sobre nuestros huesos. Todo lo que ocurre volverá a ocurrir. No hay final. No te desesperes. Pero en verdad: No Hay Final.
-Cuando deja de haber tiempo deja de importarte. El tiempo es una fea enfermedad. Distorsiona tu forma de ver las cosas.
-La moda en aquella ciudad era interesante. Se usaban unos trajes de látex con apariencia de vidrio grueso. Y, como si fueran pelos, salían unas ventosas que parecían las ampollas de vidrio en la que antes venían algunos medicamentos subcutáneos.
-Corremos por siempre en prados verdes, nuestro amigo es el viento, que es como un manto azul, pero no se ve.
-Pronunció la inicial de su nombre como si al escribirla pusiera especial esmero. De seguro garabatea su inicial con adornos, como miniaturas medievales.
-¿Nunca te pasó que, al mirar libros, se te borra la vista y ves un demonio? Bueno, es que atrás de todo lo bueno, está el demonio.