Sabores digitales

Documental

Cracovia es la ciudad por antonomasia de los sabores digitales. Los hay en todo el globo, pero los de Cracovia son lo mejor. Es como dicen: los japoneses hacen autos; los suizos, chocolate y los cracovianos, sabores digitales.

Los sabores digitales, para nuestros lectores del multisistema que no los conocen, son algo así: te conectas a una máquina y elegís en el programa un plato de cualquier parte del mundo. Encontrás versiones económicas y versiones gourmet de los chef más afamados.

Pero en Cracovia, esto puede ser arte, porque puesto que no se puede intoxicar uno en estos bares, se pueden probar gustos que mezclan, por ejemplo, sexo oral con cerveza caliente y nitrato de sodio, como el famoso Licor de domingo a la mañana, de Jus Ardiën. O la polémica "agua de los pulmones de Gabriela ahogada", de Krnucupio, que refería a la muerte por agua de una refugiada durante la crisis de migración.
Algunos excéntricos los compran para ponerlos en la sala y le cuentan a sus invitados:

"Es un Picasso de los sabores digitales."

"E igual de caro", agregan.

"Jajaja".

Pero también hay museos serios donde pueden saborear reconstrucciones de platos famosos. Preparando según las normas de la época y en condiciones similares, reproducen el vino y el pan en la antigua Jerusalem para dar la experiencia aproximada de cómo sabría la última cena de Jesucristo, por ejemplo, o la ración de hierro alemana en Stalingrado.

Estos museos se sostienen del trabajo de algunos estudiosos hacen como "extra" para mantener sus estudios de historia de los sabores. Algunos millonarios preparan eventos donde se puede saborear la cena de bodas de Cleopatra. O un dictador puede pagar millones para que su cena tenga el sabor de las bacanales de Genghis Khan en su momento de esplendor.

Algunos de los críticos de sabores cracovianos llegan a la poesía más cáustica a veces luego de probar algunos platos. Otros se dejan morir de hambre para recordar como última comida un sabor. Son famosas las críticas de Vespusio, como la del asado y la ensalada de lechuga con limón que transcribimos a continuación.

"Mientras masticaba la lechuga, el limón penetraba en mi cerebro y me hacía ver gigantescas calaveras, y supe que los vegetales nos dibujan así, porque para ellos, nosotros somos la muerte".

"Este asado era tan bueno, que mientras lo comía me sentí conectado a la vaca. Mientras masticaba, los pensamientos de la vaca pasaban por mi cabeza, como un diálogo. Sentí que una vida pacífica y hermosa se había segado con violencia para que yo tuviera hoy este plato. Admiré su sacrificio con llanto y raudo pedí otro plato. Porque si pudiera elegir como morir, sería de un ataque de indigestión provocado por la vaca que estás comiendo. Sería su venganza pero al mismo tiempo no podrías imaginar mejor momento para morir que durante el éxtasis de sentir esta carne. Todos los momentos que vendrán luego en tu vida serán una sombra de vida luego de esta verdadera y sabrosa comunión".

De Gropius Hernandez son las famosas críticas que siguen:

"La grandiosidad de este escabeche con birra es como la de las batallas de rayos láser en el espacio. El bien y el mal, el hielo y el fuego debatiendo eternamente, sin que la balance se incline mucho hacia un lado durante más de unos segundos. Si todas las personas del mundo se sintieran como yo después de probar esto, y en el mundo ya no habrían guerras no maldad posible. Pero no te comes todo, porque es tan placentero que sentís culpa. Es como ser un niño cristiano que se masturba con infinito placer y con culpa y no puede dejar de hacerlo, pero luego se propone dejarlo por un tiempo. Y hasta cree que será posible."

"El chocolate se derrite en mi boca como un barco con forma de carroza de carnaval estilo románico en la inmensidad del mar a la luz verdosa del atardecer. 
Como lava que en lugar de fuego sea placer baja los costados de mi lengua hasta llegar a ser tomada por mi garganta en una danza que es espejo de la forma en que un agujero negro succiona la vida de una pareja de estrellas. 
Después, los incendios de napalm en Vietnam o Sinaloa. Cadáveres blandos hinchándose goma eva en el desierto del viejo oeste.
El chocolate es una espada que atraviesa lentamente mi garganta convirtiéndome en un Dios egipcio dorado, imperturbable.
Sé el futuro y el pasado de la humanidad, pero como si lo hubiera visto en una caricatura."

[Alguien pregunta]

¿Y no te llenan? ¿Ni te alimentan?
Son una droga, entonces, ¿como comer comida normal, si podés sentir el sabor de lo ideal?

[Alguien responde]

Supongo que se preparan masas de distintas texturas pero neutras, para que mastiques mientras probas los sabores. En esa masa estaría todo lo que tú cuerpo necesita.

(Continuará)

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