Macho que se respeta

Para mi padre, que me enseñó la importancia de vivir una vida con humor

Cuando era niña mi padre decía un chiste que fue mi primer acercamiento al feminismo, decía: “macho que se respeta”… y lo culminaba con una frase que no tenía nada que ver con la actitud del “macho”, ejemplo: “macho que se respeta cocina, lava, plancha y decora su arbolito”

Siempre me dio risa su contradicción y cuándo crecí descubrí en la retórica de su humor una pequeña protesta, porque macho que se respeta también puede hacer “cosas de mujeres” y eso no le quita lo varonil, no le quita lo hombre, no le disminuye la masculinidad.

Macho que se respeta está seguro de que las mujeres son iguales a él en fortaleza y que hacer las cosas que el mundo dijo “solo están diseñadas para mujeres” es un insulto a la libertad, es un estancamiento de posibilidades.

¿Saben cuántos padres tuvieron que aprender a peinar a sus hijas? Se supone que eso es de mujeres, pero ahí están, tuvieron que hacerlo y te apuesto que todos estaban nerviosos y que esos nervios son algo más que el acercamiento a lo nuevo, son el reflejo de un tabú sembrado.

Por eso pienso que macho que se respeta se educa en la menstruación, en la higiene intima femenina, macho que se respeta aprende a respetar a las mujeres porque si tiene hijas sabrá que no quiere un mundo con hombres malos para ella.

Todo aquel que se considere macho sabrá que el miedo a lo “afeminado” es tan solo un reflejo de algo más, de una fragilidad que no desea ser vista. Con esto no digo que tengas que hacer cosas que no quieras, sino que el femenismo no es odiar a los hombres, es todo lo contrario.

Ayuda a los hombres a deshacerse de la carga aburrida del machismo, de la carga indiferente donde los hombres no pueden llorar. Los hombres que expresan demasiado no son fuertes y son afeminados. Lo peor de esta crianza es que terminamos con hombres incapaces de expresar amor real, hombres frustrados que dejan confundidas a las pendejas que se enamoran de ellos.

Un gran hombre sabe que abrazar a sus hijos varones y decirle que los ama, cuidarlos en la enfermedad, ayudarlos en el amor, no es un acto femenino, es en realidad un acto humano, es un acto sin género.

Macho que se respeta lava, plancha, cocina, prepara la merienda, cuida a sus hijos, ayuda a peinar a sus pequeñas y practica la empatía en un mundo donde la clasificación de deberes según los géneros solo ha creado una horda de inútiles y dependientes.

Este hombre varonil entenderá que las mujeres no están diseñadas SOLO para satisfacer al hombre, que son seres contradictorios y explosivos, pero con una energía fantástica para el trabajo en equipo.

Macho que se respeta entiende que la mujer no es perfecta, también le encanta el sexo y hablar de él, le gustan los deportes, le da flojera depilarse, tiene opiniones absurdas, se viste sexy porque le da a gana y cuando dice no es porque NO quiere.

Gracias a mi padre y a todos los hombres que me rodean que me enseñan el valor de aquel macho que se respeta.

Ficciones Cotidianas

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