Trump es tan anti sistema como Metallica demandando a Napster.

Ya pasó casi una semana. Algunos todavía le están o le estamos buscando explicación. Quizás lo mejor sea seguir adelante y “contar los muertos cuando estén fríos”. Sin embargo, podemos sacar algunas conclusiones, y enumerar algunos hechos que no habrían cambiado aunque ganara Hillary:


  1. La gestión de Obama se parecía cada vez más a una comedia o un reality show. La gente quiere drama, tiros, muerte y destrucción.
  2. Hillary hizo campaña en torno a lo irrealizable (desde su perspectiva conservadora) de las propuestas de Sanders y luego en criticar los discursos de Donald. Jamás tuvo iniciativa y propuestas propias.
  3. Donald conectó su discurso con el sentimiento de muchas personas que habían sido excluidas o auto excluidas en los últimos años.

Este combo hizo que Hillary pareciera la candidata liberal o “progresista” cuando realmente no lo era, lo que a la postre dio como resultado que esos votos migraran a un 3er candidato, o bien se abstuvieran de participar ya que tanto Donald como Hillary, a los ojos de muchos votantes (los más involucrados o que al menos ya habían votado en otras elecciones), “eran lo mismo”.

En esa simplificación quien perdió más fue Clinton, ya que uno de sus “positivos”, que eran la experiencia y la carrera política, quedaban en pie de igualdad frente a un “desconocido sin experiencia”.

Entonces Hillary, sin agenda ni algo que la diferencie claramente de su rival (ambos tienen casi la misma edad, 70 años Trump y 69 Clinton) más que el género (en medio de todo el quilombo, Hillary perdió el apoyo de latinos y negros que había ganado Obama en 2008 y 2012), perdió jugando horrible.

Los últimos días (las últimas 2–3 semanas) de campaña los demócratas era un péndulo que iba del triunfalismo al cagazo de perder con un tipo que el “único” apoyo que tuvo fue el de los votos el día de la elección; día que encontraba a Hillary “cansada” de pedirle a la gente que saliera a votar y a Donald “esperanzado” con ganar un partido que jamás creyó que jugaría.

Si me preguntan a mi, a lo largo de la campaña Hillary dio tantos volantazos de agenda electoral, que Donald quedó como “el auténtico” y hasta como un anti sistema por el solo hecho de tener como adversarios a otros millonarios como él: Wall Street. Por lo demás, Trump es tan anti sistema como Metallica demandando a Napster.

El resultado fue que Hillary sacó más votos y Donald ganó “gracias al sistema”. Quizás porque hizo lo que dice René de Calle 13 en “Calma pueblo (que aquí estoy yo)”: “Adidas no me usa, yo estoy usando Adidas” y “Mientras bregue diferente, por la salida entro // Me infiltro en el sistema y exploto desde adentro”.

Casi no puso dinero ni le prestaron. No le debe nada a nadie (hasta el partido al que “pertenece” le dio la espalda en la elección). Tiene más poder acumulado que cualquier otro presidente en la historia reciente de EE.UU y ha armado de coraje y valor a cientos de miles de nazis y fascistas que también votan y son el grueso de una sociedad que solemos conocer solo a través de sus relatos de Hollywood.

El slogan Make America Great Again sugiere que Donald quiere devolverle al país su aura de grandeza. Quizás podamos rebautizar el American Dream como el “American Deal”, donde el nuevo presidente quiere discutir acuerdos comerciales y aplicar políticas proteccionistas para revitalizar la economía de EEUU.

Con el apoyo del Klu Klux Klan, negando el cambio climático, expulsando inmigrantes, prohibiendo la entrada de nuevos y exaltando más que nunca en estos 60 años a los supremacistas blancos. . Confirmando, en los primeros días después de su victoria, que construirá el muro que prometió en la frontera del sur con México.

Parecía imposible. Imaginarlo era surrealista. De ficción. “Los Simpsons predijeron la victoria de Trump”, “Volver al Futuro II también lo predijo”.

Al “Trump quiere ser presidente” y “Trump ya es presidente” le sigue un 3er episodio que iniciará el 20 de enero: “¿Trump cumplirá sus promesas de campaña?”.

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.