Una computadora está por quitarte el empleo.

Nico Garcia
Dec 9, 2014 · 4 min read

La lista de profesiones que no tendrían razón si la tecnología actual tuviera mayor penetración: 1. Contadores. 2. Banqueros 3. Escribanos.

Es el tweet de Victor Cartes fundador de Tiva que dio pie a este artículo.

¿Necesitamos más médicos o algoritmos? fue la pregunta que hizo Vinod Khosla, fundador de Sun Microsystems en una conferencia de innovación en el área de la salud el año pasado.

Sin preocuparse por la posible ofensa que podría ocasionar a un auditorio lleno de médicos y profesionales de la salud, Khosla aseguró que más del 80 por ciento de los médicos serán reemplazadas por máquinas en el futuro. Estas máquinas serán más baratas, eficientes y cometerán menos errores que los humanos, ya que utilizarán amplísimas fuentes de datos para tomar sus decisiones.

¿Ciencia ficción? No, es una realidad que ya existente. Hace poco, Google exhibió al mundo un automóvil que no necesita de un chofer para movilizarse por la ciudad. Esta tecnología optimizará el flujo del tránsito, reducirá considerablemente las posibilidades de accidentes y abaratará costos de una manera drástica. Pero eso sí, dejará sin empleo a millones de choferes en el mundo.

Haciendo una lista rápida: choferes, escribanos, contadores, mozos, cajeros, repartidores, guías turísticos e inclusive empleados públicos, son los profesiones más expuestos a quedar sin empleo en un futuro verdaderamente cercano.

Los autos de Google que se manejan solos, los drones repartidores de Amazon y las decenas de aplicaciones para smartphones de guías turísticas con realidad aumentada, son algunas de las tecnologías que ya están disponibles y es cuestión de tiempo hasta que sean parte de de nuestra cotidianidad.

Lo que nadie habla del Censo Demográfico

Muchos políticos, inclusive Presidentes, advertían que el país debía dejar de ser un mero exportador de materia prima y que ésta debía pasar por un proceso industrial para así exportar productos con valor agregado.

Asimismo, en sus discursos se llenaban de orgullo diciendo que la mayor riqueza de nuestro país son sus jóvenes y que existen muchas empresas multinacionales interesadas en su mano de obra barata. Ahora la pregunta es, ¿más barata que qué? ¿Que una computadora capaz de realizar miles de cálculos en cuestión de segundos? ¿o que un robot capaz de ensamblar piezas de varias toneladas en minutos y con precisión quirúrgica de manera ininterrumpida?

La mano de obra joven se ha vuelto un commodity y al igual que la soja, la carne y el algodón, también debe pasar por un proceso de “industrialización” para adquirir valor agregado. Así, los trabajadores evolucionarán desde baratos “de cuello azul” hasta mandos medios calificados y más, cosa de que carece gravemente(?) nuestro país.

Pero este problema no es algo nuevo, ya en los 60, John F. Kennedy había creado la Comisión Nacional sobre Automatización, para iniciar un diálogo nacional sobre el futuro de la economía. Esto todavía no es una prioridad en la agenda política de nuestro país.

En este contexto han empezado a surgir, principalmente entre los sectores profesionales afectados, grupos neoludistas que consideran que la tecnología será la culpable del deterioro de las condiciones laborales y sociales. Un discurso parecido, es el de los empleados de nuestro aeropuerto, quienes amenazan con cierres y huelgas cada vez que se intenta instalar la discusión sobre la adopción de nuevas tecnologías que optimizarán la carga y descarga de las valijas de los aviones. Obviamente, dejando como únicas víctimas a los pasajeros.

El hecho es que la solución no pasa por un resurgir del neoludismo, sino por apostar más aún por la tecnología y ser capaces de abrirse a nuevos modelos de negocio y organizativos. Un cambio de paradigma provocado en gran medida por las capacidades que ofrece la tecnología en todos los aspectos de nuestras vidas. La última década ha visto el crecimiento más rápido de la productividad desde la década de 1960, pero los salarios promedio y el empleo se han estancado, dejando a millones de personas en peor situación relativa. Esto presenta una paradoja: si la tecnología y la productividad se mejora tanto ¿por qué millones de personas en el mundo desarrollado se quedan atrás? Cada vez se crea más abundancia, pero menos gente puede acceder a ella.

La evolución de las mejoras tecnológicas, hasta ahora, no ha ido seguida de una mejora ética. La tecnología se ha desarrollado con el fin de aumentar los beneficios por la reducción del trabajo humano. Quizás la automatización a gran escala sea, de hecho, una oportunidad para el ser humano, pero para ello se impone un cambio fundamental de las escalas de valores y en la forma en que nuestra sociedad opera.

    Nico Garcia

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    Publicista. Amateur profesional.

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