El más allá

Las personas, para bien y para mal, nos adaptamos al entorno en el que vivimos, nos acostumbramos, las cosas novedosas después de un tiempo se convierten en “lo normal”.

Para bien, porque el adaptarnos al entorno es un mecanismo que nos facilita la supervivencia, las cosas malas, cuando nos acostumbramos a ellas dejan de ser malas. El perder a un ser querido, el perder un buen trabajo y ahora tener menos capacidades económicas que antes y otras situaciones aún más graves, como una enfermedad crónica; son siempre peores al principio. Hasta que nos adaptamos y no son tan malas, hasta que son normales.

Sin embargo, esta capacidad de adaptación tiene su lado negativo. El acostumbrarnos a la realidad que tenemos en frente no nos permite ver todas las posibilidades que hay afuera. El acostumbrarnos a un trabajo, a una relación, a un estilo de vida, nos impide abrir los ojos y darnos cuenta de todas las oportunidades que están allá afuera. Mejores formas de pasar el tiempo, gente más interesante con la que compartir, experiencias más enriquecedoras y más entretenidas.

Es por esto que considero que es necesario siempre tomar perspectiva de las oportunidades que existen allá afuera. Leer todo lo que se pueda sobre temas distintos, ver vídeos interesantes, escuchar podcasts y sobre todo hablar con gente distinta a nosotros.

Para no perder el hambre de la vida, para no limitarnos a lo que hoy somos, para no conformarnos con menos de lo que podemos tener, ser y experimentar.

“Stay Hungry, Stay Foolish” — Steve Jobs